Voluntarios para frenar el vertido de BP en el Golfo de México

Otra marea negra amenaza la establidad de los ecosistemas marinos y dificulta la subsistencia de los pescadores. Se trata de la que el hundimiento de una plataforma de la petrolera BP ha generado en el Golfo de México. Voluntarios, militares y población local esperan la llegada del vertido tomando todas las iniciativas que tienen a su alcance.

Las aves sufren la amenaza. Ya se han hallado algunas muertas o manchadas por el vertido.

Parece algún tipo de castigo divino. Igual que cada cierto tiempo erupcionan volcanes, los incendios arrasan miles de hectáreas o algún terremoto roba vidas y viviendas, cada cierto tiempo algún contenedor de petróleo vierte su contenido al mar. Parece que humanos, animales y naturaleza en general vivimos una amenaza constante. Después del desastre del Exxon Valdez en 1989 en Estados Unidos mismo y del Prestige en costas gallegas el 2002, llega una el hundimiento de una plataforma de BP que ya lleva vertidos más de nueve millones de litros de fuel al mar.

Por el momento, la compañía petrolera dice que se hará cargo de todos los gastos. De hecho, cifra en seis millones de dólares diarios el desembolso que está haciendo para la catástrofe. La extensa mancha ya ha llegado a las Islas Chandeleur, en Louisiana, y a una playa de Alabama. La Administración Nacional del Océano y la Atmósfera ha establecido a lo largo del Golfo de México cuatro áreas para tratar a las especies contaminadas: una Nueva Orleans, otra en Gulfport (Misisipi) y dos en Florida.

Miles de voluntarios se han trasladado hasta esos puntos para ayudar, y la compañía petrolera está subvencionando todo el material. No obstante, la tarea no es fácil, puesto que no basta con buena voluntad. Es por eso que, mientras esperan la llegada del vertido, algunos expertos practican técnicas de limpieza (sobretodo de fauna) y enseñan a los recién llegados cómo hacerlo. Y es que, aunque los vientos de las últimas horas han alejado un poco el vertido de la costa, la mancha ahora amenaza el delta del Misisipi. El intento de colocar una campana el pasado sábado para frenar la fuga fracasó.


Los pescadores no han podido salir a la mar estos días, y nos encontramos en plena temporada de gambas. BP ha ofrecido compensación económica a aquellos barcos que salgan a ayudar en las tareas de limpieza. Por barcos de 16 metros de eslora, el pescador recibirá unos 1.200 euros al día. Esta gente firma un contrato con la empresa y, a cambio, se les ofrece un curso de formación y esta compensación económica, con la que el pescador debe pagar su combustible, su comida y el salario de un tripulante adicional. No obstante, tanto ellos como la población local ya han tomado la iniciativa. Algunas ideas pueden parecer peculiares y, sin embargo, son muy efectivas. Es el caso de las barreras de pelo, tanto animal como humano, un método de probada efectividad que absorve el petróleo y evita que llegue a la playa. La ONG Matter of Trust recoge estas toneladas de pelo que, posteriormente, se insertan en medias de nailon y se usan para confeccionar la barrera.

Mientras se intenta que la región afectada sea declarada zona catastrófica, lo cual paliaría la erosión que está sufriendo la indústria petrolera y pesquera, soldados de todo el país se han desplazado hasta allí para poner su granito de arena. No obstante, aún queda mucho por hacer y, del mismo modo que sucede con las nubes de ceniza, medio país norteamericano está pendiente de cómo se comporta el viento y las mareas. Todo nuestro apoyo desde aquí a la lucha contra este tipo de manchas, pues por desgracia en España sabemos muy bien que truncan las vidas de muchas personas y destruyen ecosistemas riquísimos.

Foto: A Successful Landing por Ani Carrington en Flickr.com.

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