Voluntariados para mayores

Las personas mayores por el mero hecho de poseer una edad no son desechos. Es más, son personas muy útiles. Los proyectos de voluntariado muchas veces necesitan de la experiencia y el conocimiento de este colectivo. Sus ganas de ayudar y su disponibilidad horaria son las mayores ventajas que tiene contar con personas mayores para realizar un voluntariado. Instituciones como la Obra Social de Caja Madrid han tomado buena nota.

Los mayores no desafinan en nuestra sociedad

¿Por qué dejar de hacer cosas cuando uno se jubila? ¿Acaso las personas tienen fecha de caducidad y dejan de ser útiles a una edad? Ni mucho menos. Es cierto que estamos en una sociedad con una gran cantidad de personas mayores, hijos del boom demográfico iniciado tras el fin de la Guerra Civil española –en Europa esta explosión demográfica tuvo lugar tras la Segunda Guerra Mundial–. Actualmente existen más de ocho millones de personas que tienen más de 60 años, lo que supone más de un 20% de la población. Sin embargo, el mundo cambia demasiado deprisa y a las personas mayores les cuesta trabajo engancharse a los avances de la ciencia y la tecnología. Esto no significa que tengamos que dejar de lado a este sector de la población, sino que hemos de incorporarlo a nuestro modelo de desarrollo: ellos también son útiles, muy útiles, diría yo.

Algunas personas –quizás, cegadas por la ambición, por el poder económico, por cumplir objetivos de productividad y, probablemente, inmersas en un grave error– sólo miran por su propio beneficio y no quieren dejar sitio a las personas mayores. Afortunadamente no todos piensan así: a este sector de la sociedad hemos de buscarles un hueco. Dentro del campo del voluntariado existen muchas oportunidades para ellos.

Debido a su amplia disponibilidad horaria, las personas mayores pueden cubrir horarios y realizar tareas que otro tipo de voluntarios no podrían llevar a cabo. En este sentido, la Unión Europea se ha planteado el reto de construir proyectos (centrados en actividades culturales, educativas y recreativas) en los que la participación de personas de edad avanzada como voluntarios sea uno de los pilares básicos. De esta forma, se promueve la integración de este sector de la población, muchas veces injustamente marginado.


Estas iniciativas de incorporación de las personas mayores a los voluntariados están plagadas de ventajas: se conciencia a la población de la importancia de este colectivo, se mejora su imagen social, se difunden valores de solidaridad, se aumenta el número de voluntarios con experiencia, se incrementa el número de horas en los que los voluntarios están disponibles, se favorece el intercambio intergeneracional, se rompen conductas de inactividad y, con ellas, estereotipos de marginación social y deterioro fisiológico asociados a la edad, etc. Por citar un ejemplo, la Obra Social de Caja Madrid ofrece varios voluntariados dirigidos a personas mayores. Entre ellos destacan el “Voluntariado culturas mayores”, en el que estas personas hacen de guías de museos; y “Mayores para mayores”, en el que las personas mayores dedican su tiempo a otras personas mayores.

Fuente: iniciativasocial.net

Foto: talcahuanofotos en Flickr

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