Usar la bicicleta sí, pero con cabeza

Utilizar medios de transporte como la bicicleta es una maravillosa opción para el medio ambiente, además de una forma saludable de civismo. Pero el civismo, no lo olvidemos, es un contrato recíproco que se establece entre los usuarios de los vehículos de dos ruedas y los demás viandantes, sin olvidar a los coches, los autobuses o los ciclomotores. Si queremos que la práctica de la bicileta no sea restringida y prohibitiva, los mismos usuarios deben empezar por hacer un uso responsable de la misma, evitando así accidentes y demás avatares desagradables. En este artículo vamos a ofrecerte una serie de recomendaciones para que circular por la ciudad no sea un peligro, ni para ti ni para los demás.

bicileta

Por la ciudad en bici, pero con toda seguridad.

En primer lugar debes saber que el casco, tan importante si conducimos una moto, es también obligatorio si utilizamos nuestra bicicleta por vías interurbanas. Por ello hemos de llevar especial atención en las vías urbanas, donde prácticamente ningún ciclista lleva protección en la cabeza. Nosotros te recomendamos que, si frecuentas zonas de mucho tráfico, no te olvides el casco aunque no sea obligatorio. Por otro lado, y en el caso de no existir el tan reclamado carril bici en tu localidad, los ciclistas no pueden subirse a la acera, sino que han de conducir por la calzada. Si es tu caso, no olvides señalar con el brazo cuando desees girar, del mismo modo que debes respetar los pasos de peatones, como cualquier otro vehículo de carretera. Esto último, desde luego, también por tu seguridad.

Seguramente sabrás que las bicis deben llevar dos luces, una delante y otra detrás. De hecho, la luz reflectante roja es obligatoria como lo es también un sillín trasero homologado si deseamos transportar a nuestros hijos. Pero recuerda, debes tener más de 18 años y él menos de 7. Y si pasamos de las «cargas» humanas a las materiales, debes saber que a los lados no puede sobresalir nada más de 50 centímetros. Por detrás solo hasta los 25 centímetros y por delante nada. Por otro lado, y aplicando el sentido común, la tasa de alcoholemia si se conduce una bicileta es de 0,5, por lo que guardate mucho de cogerla estando ebrio. Por tu seguridad. Del mismo modo, escuchar música mientas se circula por ciudad o carretera no es para nada recomendable, pues dejas de prestar atención a lo que te rodea y no escucharás los claxones de los coches. Recuerda que el usuario de bibicleta será siempre el elemento más débil, así que debes protegerte a ti mismo.

Todo depende de las reglas del ayuntamiento que rija tu localidad, pero normalmente los usuarios pueden meter la bicicleta en el metro y en el tren de cercanías. En el caso de las plegables, las restricciones son nulas dado el poco espacio que ocupan, de hecho puedes subirlas incluso al autobús. En el caso de las no plegables, suele haber una serie de normas que debes respetar si no quieres ser multado. Acude a los puntos de información de tu ayuntamiento para que te informen convenientemente.

Y es que, antes de exigir, también es bueno colaborar. Siguiendo al pie de la letra estas sencillas indicaciones, conducir una bicicleta por la ciudad será una tarea mucho menos arriesgada.

Foto / ricfortune

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