Socks for Happy People, calcetines solidarios

Una página web británica vende calcetines sostenibles con un extra solidario: por cada par que compremos, un niño de Mongolia recibirá otro para él. Las temperaturas en el país asiático pueden llegar a los -40º y no es extraño que aquellos que viven en la calle pierdan dedos de sus pies por congelación. La iniciativa, pues, es muy acertada.

Logotipo de Socks for Happy People

¿Alguna vez os habíais planteado lo agusto que se siente uno con unos buenos calcetines? Los creadores de Socks for Happy People sí. Esta iniciativa británica relaciona de forma curiosa esta prenda con la felicidad y nos propone un modelo de venta online que escapa de lo visto hasta el momento. Sus principios fundamentales son que existe una forma diferente de hacer crecer un proyecto, que es algo que puede hacerse de manera sostenible y que, además, puede utilizarse para ayudar a mucha gente. Y es que, tal y como concluyen en su página web, «si crees que esto es un negocio de calcetines, no has entendido nada».

Socks por Happy People nos hace una pintoresca propuesta. Pone a nuestra disposición calcetines originales y coloridos que podemos adquirir a través de la red. Cuestan unas 15 libras el par (17 euros), por lo que no son los calcetines más baratos del mundo. Pero si os decimos que por cada par que compréis un niño de Mongolia recibirá otro para él, seguro que vuestra precepción del asunto cambia. Y es que en eso consiste fundamentalmente el proyecto, en compartir la felicidad de unas nuevos calcetines con alguien que los necesita muchísimo más que nosotros.


Unos calcetines… ¿Qué son unos calcetines? Nada. Suena mucho más rimbombante donar dinero o ropa en general, o hacer labores humanitarias. Pero deberíamos dejar a un lado nuestras presuposiciones de primer mundo cuando de solidaridad se trata. Resulta que en Mongolia viven muchos niños sin hogar que a menudo tienen que afrontar temperaturas que alcanzan los -40º. Si eso ya es dolorosamente frío para cualquiera, imaginaros aguantarlo en plena calle. Sin vivienda, ni calefacción, ni tan siquiera un edredón grueso. Para estos niños, pues, no es raro perder dedos de los pies por congelación. De hecho, los hay incluso que sueñan con ir a la cárcel porque «allí se está caliente». Visto de ese modo, la idea de regalar unos calcetines gana mucho valor.

De momento hay tres modelos a escoger en distintos colores

Así como nuestros calcetines van a estar hechos de algodón, los que se regalen al niño van a ser de pelo de camello, que permite a estos animales soportar temperaturas de hasta -80º en invierno. Por cierto, no hay que preocuparse por ellos. El pelo se les extrae en verano, lo cual les permite estar muy fresquitos durante los meses más cálidos.

Este primer proyecto de Socks for Happy People es el resultado de un acuerdo con Christina Noble Children’s Fundation, una ONG cuyas labores se centran en Vietnam y Mongolia. Pero en un futuro los proyectos serán otros, de tal modo que comprar estos calcetines puede ayudar a gente de distintos lugares del mundo según el momento. Una idea, pues, original y solidaria que mantendrá calentitos nuestros pies y los de mucha otra gente.

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