Resaca de la huelga de controladores

Los controladores aéreos han causado una de las mayores crisis del último año. Cientos de miles de personas no pudieron volar cuando tenían previsto, coincidiendo con el puente de la Constitución. Muchos culpan a este colectivo, pues consideran que al estar tan bien pagados no deberían ponerse en huelga. Sin embargo, éstos reciben tal cantidad de presiones que deberían regular sus horarios de trabajo. Una cuestión nada sencilla.

Un controlador aéreo en su puesto de trabajo

Ahora que ha pasado la tempestad, viene la calma. Ha estado en boca de muchos lo que ha pasado hace unos días en España: la huelga de controladores aéreos que ha puesto en jaque a las instituciones públicas, así como a las diversas empresas que manejan el sector aeronáutico. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué esta huelga en un momento tan difícil para la economía española? ¿Qué hay detrás de todo esto? Muchas de estas preguntas tienen una explicación lógica, sin embargo, todo es mucho más complejo de lo que puede parecer en un principio.

Para empezar, habría que recordar a los lectores que no es la primera vez que este año este sector de trabajadores se pone en huelga. Ante este hecho, caben dos vías de pensamiento. Una es que es un colectivo muy presionado, mal valorado y que no está tan bien remunerado como de verdad debería. Otra es que están aprovechando la situación crítica de la economía la española para sacar más tajada de donde no la hay. Según a quien le hagas opinar sobre el tema, te dará un tipo de respuesta u otra, pero la cosa es mucho más difícil de entender. No todo es blanco o negro. Existe una amplia gama de grises y más en un tema complicado como el que aquí trato.


Sin duda, los controladores aéreos tienen un inmenso poder, pero que no está tan bien remunerado como debería. La privatización de AENA, anunciada por el gobierno español hace unas semanas, les toca de fondo. Y las presiones a las que los controladores se ven sometidos muchas veces rozan el nivel de surrealista. Sin embargo, ¿a qué viene una huelga sin anunciarla previamente en un puente que moviliza a millones de personas? Casi un millón de personas se quedaron sin poder volar el sábado y el domingo, mermando en gran parte las vacaciones que tenían. ¿Es justo que paguen estas personas por las discrepancias entre controladores y gobierno? La verdad es que no. Hacer una huelga sin servicios mínimos, sin un mínimo aviso, es señal de que quieren reventar la economía española. Únicamente, por responsabilidad, no deberían haber tomado esta decisión. Que la privatización de AENA no es el mejor camino, de acuerdo. Pero que el desencuentro tengan que pagarlos personas que han ahorrado para poder viajar tengan la culpa, eso sí que no. Las reglas hay que seguirlas con un mínimo de respeto.

Foto: Renato Guardiola en Wikimedia

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