¿Por qué Amazon parece cada vez más AliExpress?

Los productos que se venden en Amazon cada vez hacen pensar más en los artículos de dudosa calidad disponibles en AliExpress.

A medida que pasa el tiempo, los clientes habituales de Amazon se extrañan al encontrar, cada vez más, productos que no son propios de una tienda de confianza como esta. La expresión más habitual es “Amazon cada vez parece más AliExpress”. Y, al usarla, nadie se equivoca. El motivo de ello se encuentra en cómo Amazon, en los últimos años, ha abrazado su identidad de marketplace con tanta fuerza que su catálogo se ha ido convirtiendo paso a paso en una broma.

Esto no ocurre con todas las categorías, por supuesto, pero sí con la mayor parte de ellas. La empresa tiene condiciones mínimas para aceptar vendedores terceros y eso deriva en que su catálogo se llene de lo que de forma coloquial se puede denominar como “morralla”.

En muchos de los casos, los vendedores que se inscriben para vender sus productos son, en realidad, revendedores, quienes compran artículos en China (normalmente AliExpress), con el objetivo de revenderlos a un precio superior. Esto, en lo que deriva, es en que los artículos que se compran en Amazon no solo tengan precios más elevados que en las tiendas chinas, sino que además mantengan ese terrible nivel de calidad que ya conocen bien los clientes.

Si bien hay clientes que saben lo que están comprando, otros muchos no se fijan en lo que está ocurriendo en su experiencia de compra. Uno de los motivos es que Amazon no indica de una forma clara que no estés comprando un producto en Amazon, sino que lo estés comprando a un vendedor registrado en Amazon. No se alerta tanto como ellos pueden creer que alertan de ello. Es fácil hablar con personas que han comprado artículos en Amazon, que han tenido malas experiencias y que, cuando les preguntas si compraron a Amazon como vendedor o a otro vendedor, no entienden de qué estás hablando.

No hay ningún tipo de alerta en el proceso de compra, solo indicaciones en pantalla en las que nadie que no entienda de lo que se trata va a verlas. Por ello, la sorpresa llega cuando reciben el producto. Puede ser de mala calidad, estar en mal estado o, incluso, que se trate de una copia del artículo que pensaban haber adquirido. Y, por mucho que Amazon luche contra las imitaciones, el mundo es consciente de que no las paran todas y de que hay multitud de productos pirata circulando por los listados de la tienda. Lo peor es que no ocurre solo con artículos económicos, sino también con productos de mayor precio, como pequeños electrodomésticos, prendas de ropa, joyería o zapatillas.

La solución ideal para este tipo de problema sería una indicación más clara en el momento en el que se está haciendo la compra. Es decir, que una vez se hubiera puesto el producto en la cesta de la compra, el cliente se encontrara con una advertencia del tipo “este artículo lo comercializa un vendedor externo y no Amazon, eso significa que el cliente se expone a riesgos, tanto en la calidad del artículo como en el precio del mismo”. Esto último encajaría con la advertencia justa que debería hacer Amazon a sus clientes, ya que los vendedores terceros es frecuente que aumenten los costes de sus artículos, sobre todo cuando se trata de productos correspondientes a la reventa.

Un cliente sin conocimiento de lo que está comprando, es posible que acepte el precio con el que se encuentre, sea cual sea, siempre y cuando entre en sus posibilidades. Pongamos que una camiseta que se vende por 30 euros de forma habitual se ha agotado y ahora solo hay revendedores que la venden por 60. El cliente que entra buscándola no sabe cuál es su precio original, por lo que, dispuesto a tener la camiseta sea como sea, paga esos 60 euros pensando que se trata de la tarifa normal.

Pero, semanas después, ese mismo cliente ve que el producto ahora cuesta 30 euros en cualquier tienda física e incluso en la propia Amazon, donde se habría recuperado el stock inicial. La sensación que tendrá será de haber sido estafado y engañado por Amazon, lo que le alejará de la tienda online para futuras compras. Esto, en lugar de ser poco habitual, es lo que está ocurriendo cada vez entre más personas. Y es muy posible que no deje de ocurrir, porque Amazon ha crecido a un nivel en el que se ve claramente que ya no le importa el índice de satisfacción de un cliente específico, sino que se conforman con que, en general, todo vaya bien y sigan fluyendo los ingresos.

Por eso, para muchos, Amazon se está convirtiendo en AliExpress. No obstante, siempre tenemos la posibilidad de no comprar nada que no esté vendido por la propia Amazon. Estar fijándose en ello es un poco pesado, pero al menos es posible. Recomendamos que todo el mundo haga lo mismo para así evitar problemas.

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