Peligro de muerte en la red

Internet no es tan libre como uno se piensa. La censura de ciertos países también actúa ahí. China e Irán son ejemplos de ello. En el gigante asiático, está prohibido teclear ciertas palabras, como “Democracia”, pues atenta contra los intereses del gobierno chino. En cuanto a Irán, los clérigos musulmanes, a pesar de colgar sus mensajes en la red, persiguen a los que piensan diferente a ellos, y lo expresan en blogs y páginas web.

En Irán, la libertad de expresión brilla por su ausencia

Países como Irán o China tienen fama de poseer una estricta libertad de expresión. Con la popularización de medios de comunicación como Internet, los regímenes de estos lugares han puesto el punto de mira en lo que se dice a través de la red. Como dicen algunos expertos, las autoridades temen que las palabras vertidas en estos canales de información minen sus fuentes de poder. Así que si la libertad de expresión es un problema, los gobiernos tienen fácil solución: acabar con ella.

Hace poco salió la noticia de que un fiscal de Irán pedía la pena de muerte para un bloguero, Hossein Derakshan, Hoder, que en 2008 había sido detenido por un supuesto viaje a Israel –cosa que en Irán está contemplada como indicio de espionaje–. La causa de esta petición eran los reiterados ataques verbales que Hoder realizaba contra el régimen islámico de Irán. El problema no está en la utilización de blogs y páginas web para expresar una opinión, sino en la propia opinión. El mismo presidente Ahmadineyad tiene su espacio virtual, sin embargo, no deja que los ciudadanos de su país expresen libremente sus opiniones. Hoder se hizo famoso por su blog Editor: Myself, con el que animó a cientos de jóvenes a escribir en Internet. Entonces, la red se convirtió en una alternativa a la censura de los clérigos musulmanes. Aún así, ésta actuó contra otros muchos que seguían empeñados en hacer públicas sus opiniones. Algunos acabaron perdiendo la vida, como Omid Reza Mir Sayafi, que el año pasado falleció bajo custodia policial. Otros siguen entre rejas: Bahman Ahmadi, Jila Baniyaghoub y Hengameh Shahidi.


China es otro ejemplo de Estado opresor que limita las libertades de sus ciudadanos en la red. Por ejemplo, si un ciudadano chino crea un blog o una página web, lo primero que ha de hacer es registrarse en el Ministerio de Información, porque si no la policía cerrará el sitio. Esta es, sin duda, una forma de control de la población, pues una web crawler rastrea y elimina las páginas web de usuarios no registrados, además de censurar las webs “políticamente incorrectas”. China ha establecido una serie de “palabras prohibidas”, entre las que se encuentran “Democracia”, “Dalai Lama”, “4 de junio” (fecha de la matanza en la Plaza de Tiananmén en 1989), “Derechos Humanos”, “libertad” o “manifestación”, las cuales son automáticamente reemplazadas por espacios en blanco cuando se usan en foros de blogs de origen chino. Todo este recorte de libertades cuenta con la aceptación y colaboración de empresas como Google, Yahoo y Microsoft que censuran en sus servicios en China estas “palabras prohibidas” y las sustituyen por advertencias como “Esta palabra/frase está prohibida por blasfemia, por favor, introduzca otra palabra”. En definitiva, en la red no hay tanta libertad como se pensaba.

Foto: rh-blax

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...