Obama intenta abortar la ley de Arizona contra la inmigración

La controvertida ley sobre la inmigración en Arizona, aprobada recientemente, ha desatado una lucha legal entre el gobierno de Obama y el Estado de Arizona. La comunidad hispana en Estados Unidos ha puesto el grito en el cielo ante este ataque racial al que se ve sometida, pues se pretende criminalizar a los inmigrantes sin papeles. Además, la ley anti-inmigración supone una contradicción con respecto a la naturaleza del país, construido a partir del trabajo de inmigrantes.

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La aprobación en el estado de Arizona de una ley, que considera a los inmigrantes sin papeles delincuentes, ha desatado las críticas en el seno de la comunidad hispana de los Estados Unidos. Las detracciones van más allá e, incluso, expertos juristas han calificado la ley de “aberración jurídica”, pues permite a la policía “molestar” a ciudadanos norteamericanos por su aspecto físico. Vamos, que si Pau Gasol se pasea por Arizona y un agente no lo conoce y le encuentra algo raro en su habla, puede llegar detenerlo. Ante el malestar social generado a partir de esta controvertida ley, el gobierno de Barack Obama ha decidido plantear una batalla legal a través de los tribunales de justicia. Esta valiente decisión puede comprometer el reparto de funciones de los distintos órganos administrativos de los Estados Unidos. Por una parte, el estado de Arizona redactó esta ley y fue aprobada por su gobernadora Jan Brewer. Sin embargo por otra parte, el Departamento de Justicia califica de inconstitucional esta ley, ya que en materia de inmigración el único poder que puede legislar es el gobierno de los Estados Unidos.

Sin duda, este ataque contra los inmigrantes también supone un ataque contra la esencia de los Estados Unidos. El país norteamericano fue construido gracias al esfuerzo de muchos inmigrantes, que llegaron de diferentes partes del mundo para labrarse un porvenir. Los inmigrantes indocumentados que acceden al territorio estadounidense en la actualidad tienen la misma finalidad. Habría que preguntar a los gobernantes de Arizona si saben algo de la Historia de su país, y si por casualidad se han preguntado en alguna ocasión quiénes hacen posible que estén ahí, redactando leyes. La ley permite a los oficiales de policía detener a sospechosos por su aspecto físico. ¡Una ley de carácter racial en pleno siglo XXI! Encima, en un país con una población de origen hispano importante. Si supieran que muchos de sus antepasados tampoco iban documentados, a lo mejor se replanteaban su manera de proceder.


A mi parecer, Estados Unidos tiene un problema: su clase política está anclada en una serie de leyes ancestrales y desfasadas respecto a la sociedad que las votan. Por eso se puede explicar el hecho de que sea en Arizona, lugar que recibe una gran cantidad de inmigración hispana, donde se haya aprobado una ley contra esta población, que es la misma que sostiene económicamente a su clase política. Es decir, aprobar una ley contra inmigrantes en un país de inmigrantes, sostenido por inmigrantes, es como si una empresa constructora impidiese la contratación de obreros para sus obras.

Foto: Daquella manera en Flickr

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