México reconoce el Feminicidio como delito penal

El Feminicidio es un neologismo para designar la violencia ejercida contra las mujeres por razones de género, aunque aún existen muchos países donde este hecho es tan solo agravante de un homicidio común antes que un delito en sí mismo. Ese era el caso de México hasta el día de hoy, ya que la presión de organizaciones no gubernamentales y grupos de mujeres ha conseguido, por fin, hacer reaccionar al Gobierno, que a partir de ahora considerará la vejación y el asesinato de mujeres como un delito autónomo y de carácter extremadamente grave. Sin lugar a dudas, se trata de una medida que llega tarde pero que no deja se ser necesaria en un momento en el que la escalada de violencia contra las féminas se ha hecho insostenible.

Una reivindicación largamente obviada por parte de las autoridades.

De hecho, tal y como se explicaba recientemente en Qdiario Mujer, el número feminicidios ha aumentado un 67% desde 2007, la mayoría de ellos localizados en el norte de México así como en los estados de Oaxaca, Jalisco y D.F., por lo que ya era hora de que se tomasen medidas contundentes. Así, el Código Penal de México Distrito Federal, la capital del país, contará a partir de ahora con un nuevo delito de tipo penal. Según el comunicado lanzado por las autoridades mexicanas y recogido por El País, la reforma procurará penas que pueden llegar hasta los 60 años de cárcel, al tiempo que se establece una definición muy clara de lo que significa feminicidio: «aquellos casos en que se le hayan infringido (a la mujer) lesiones infamantes y degradantes, así como mutilaciones previas o posteriores a la privación de la vida«. La violencia sexual y la existencia de una relación (sentimental, parental, laboral, docente…), que suponga una situación de superioridad por parte del varón en relación a la víctima, supondrá un agravante del delito y, por lo tanto, un aumento de la pena.

Además de la tipificación del delito, se han realizado asimismo modificaciones en la rutina policial para acelerar las investigaciones y, teóricamente, encerrar a los culpables. Así, el Código de Procedimientos Penales incluye dos nuevos artículos: el 105 bis y 105 ter. El primero de ellos incide en el hecho de que se haga un registro exhaustivo de la víctima, tanto fotográfico como descriptivo, quedando recogidas detalladamente sus lesiones, vestimenta, objetos personales, etc. Por otro lado, el segundo de los artículos establece la necesidad de que se cree un Banco de Datos de Información Genética, donde se guardará el ADN de las victimas no identificadas y se cotejará con el de los familiares de mujeres desaparecidas.

La reforma del Código Penal fue aprobada por la Asamblea Legislativa el pasado junio, pero no ha sido hasta ahora cuando se ha realizado el comunicado oficial a través del periódico Gaceta Oficial. En ella se recoge parte de las reivindicaciones que desde hace años reclamaba tanto Amnistía Internacional como el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio de México (OCNF). No en vano, y en los últimos diez años, se han contabilizado más de 14.000 feminicidios en México. Esperemos que un renovado marco legal acabe con la muerte, tortura y mutilación de miles de mujeres, muchas veces objetivos de cruentas batallas entre cárteles de la droga que les son ajenos. Desgraciadamente, nada se puede hacer ya para redimir a las que perdieron la vida en su día.

Foto por adels en Flickr

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