Médicos sin fronteras y Unicef paliando la desnutrición

Los RUTF, alimentos terapéuticos preparados, son una respuesta muy eficaz para la desnutrición aguda y severa, con un potencial aún mayor de lo que pueda parecer, sobre todo en contextos vulnerables por sequías o períodos de hambruna. La posibilidad de paliar un problema que exige rápida atención.

Atender la desnutrición no es una tarea fácil. Es un problema ligado a la pobreza, a la falta de recursos. Los más afectados por la carencia de alimentos son los niños. La lactancia exclusiva, sólo sirve para cubrir las necesidades nutricionales hasta los 6 meses de edad. Después de los 6 meses, los niños requieren más energía y nutrientes esenciales que la leche materna sola no puede proporcionar. Esto incluye proteínas, grasas, vitaminas y minerales como calcio, potasio, zinc y hierro. Y aquí es donde empiezan a notarse más diferencias entre lo que ingieren la mayoría de los niños en países desarrollados y los que viven en contextos en desarrollo. Aquí, donde las dietas consisten principalmente en alimentos procedentes de plantas con poca grasa añadida. Estos alimentos carecen de hierro, zinc y calcio en particular, y sus nutrientes no son de fácil absorción como lo sería la carne, el pollo, los huevos o los productos lácteos.

De acuerdo con la asociación Médicos Sin Fronteras (MSF), la desnutrición se define como una patología que se presenta debido a la falta de productos esenciales para el organismo. A diferencia del término hambre, que ocurre cuando una persona ingiere menos calorías de las que necesita el cuerpo humano.

Un niño desnutrido se queda sin defensas y aumentan exponencialmente sus posibilidades de contraer neumonía, diarrea, malaria, sarampión o sida, enfermedades responsables de la mitad de las muertes de niños menores de 5 años en todo el mundo.

Los alimentos terapéuticos listos para el consumo permiten un tratamiento eficaz de la mal nutrición grave, ya que se distribuyen en forma de pasta, de manera que no necesitan cocción ni agregado de agua, evitando el riesgo de contaminación. Los niños pueden consumir el producto directamente, incorporando una cantidad de nutrientes que les permite un importante reestablecimiento.

Se los llama RUTF (ready-to-use therapeutic food: alimentos terapéuticos preparados), y no son un milagro, no lo solucionan todo, pero son eficaces para tratar la desnutrición infantil severa y aguda. MSF señala que, según su experiencia, su empleo es eficaz, ya que cuenta con una tasa de curación superior al 90%. Los RUTF se conservan fuera del refrigerador por 4 meses, incluso a temperaturas tropicales.

El cacahuate es la base de la preparación de estos alimentos. La planta fue localizado por primera vez en Haití a donde parece haber llegado de las tierra mayas. Sin embargo, fue dado a conocer al mundo a través de México, siguiendo la diseminación por los Estados Unidos de América.

Cacahuate es palabra de origen maya, de la que los aztecas formaron su voz tlalcacahuatl, que significa “cacao de tierra” (tlalli- tierra y cacahuatl- cacao), porque el se saca de dentro de la tierra, mientra que el cacao es fruto aéreo.

El cacahuate, posee una fuerte concentración de hierro y zinc, minerales básicos para el desarrollo intelectual y corporal de los niños.

André Briend, científico francés, patentó la pasta en 1999. Observando cómo sus hijos devoraban la Nutella, una pasta de chocolate, Bried, llegó a la conclusión de que una pasta podría ser ideal en el combate a la desnutrición: combinó mantequilla de maní (también llamado cacahuate), que es una excelente proteína, leche en polvo y vitaminas. Después de estudiar a fondo los beneficios del consumo de cacahuate, estableció, asociado con la empresa Nutriset, un centro de producción en Francia, y tres franquicias en Malawi, Etiopía y Congo, naciones que registran, según la ONU, los índices más altos de escasez alimentaria infantil.

Es el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) quien distribuye cientos de toneladas de alimentos terapéuticos listos para el consumo en Etiopía.

MSF ha logrado disminuir la tasa de desnutrición infantil en África a través de Plumpy nut, una mezcla de mantequilla de maní, leche desnatada en polvo, vitaminas y minerales, y un adecuado balance de proteínas y grasas que dan un total de 650 calorías, la mitad de lo que cualquier menor de cinco años requiere para lograr un peso idóneo. Se indica a las madres que ofrezcan 2 por día a sus hijos. Los niños se recuperan en un período de entre 15 y 20 días con una dieta hipercalórica. La papilla Plumpy-Nut está recomendada si el tratamiento se realiza a domicilio

Plumpy’nut se ofrece al público en un envoltorio de papel metálico en forma de barra o en pequeños potes de plástico. Ambos envases son muy prácticos porque las madres pueden transportarlos a sus hogares con facilidad. Este alimento contribuye a tener a un pequeño plump —regordete en inglés— a base de peanut— cacahuate— con este juego de palabras se forma la marca del producto: Plumpy’nut.

Ocurre, sin embargo, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay unos 20 millones de niños con desnutrición aguda severa repartidos por el mundo y sólo alrededor de un 3% de ellos tiene acceso a los RUTF.

Los estudios de los que se dispone no permiten asegurar la misma eficacia para la prevención y tratamiento de la desnutrición moderada. Es obvio que no todo sirve para todo, de modo que todavía hay que investigar más para saber cuáles son los productos más adecuados a cada tipo de desnutrición. Mientras tanto, los RUTF se han revelado eficaces para la población infantil con desnutrición aguda severa.

El uso de los RUTF no es mayoritario: la mayor parte de donadores y de agencias internacionales siguen enviando ingentes cantidades de harinas enriquecidas, normalmente excedentes, para distribuir como alimentos suplementarios en las zonas afectadas, aun cuando los resultados revelan las limitaciones de esta estrategia en niños menores de 3 años.

Por otro lado, la producción de RUTF es escasa para las necesidades existentes: en el año 2007 se hubieran necesitado unas 250.000 toneladas, pero la capacidad de producción fue de sólo 19.000 y los pedidos apenas llegaron a las 8.000 toneladas. Hoy por hoy, sólo una compañía tiene capacidad para producir RUTF masivamente, la empresa Nutriset, que ofrece franquicias. Hay 4, las tres mencionadas antes y una más en Níger. Como se ve, hay mucho mas que se puede hacer…

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