Los robots se extienden cada vez más por los almacenes

Más de 15.000 robots de la empresa Geek+ trabajan en almacenes de algunas de las empresas más famosas del mundo entero.

Está ocurriendo de manera silenciosa, pero ocurre. Los robots están apropiándose de muchos de los puestos de trabajo que, hasta ahora, ocupaban las personas. Y si bien no está siendo un relevo generacional drástico, sí que está pasando cada vez más. Para muestra de ello, solo hay que ver que la empresa china Geek+ ya tiene robots desplegados por empresas de más de 30 países.

Los propietarios y gerentes de negocios, en especial almacenes, hablan de cómo el uso de robots les está proporcionando un soplo de aire fresco en su día a día. Las empresas ahorran dinero en capital humano con el que ya no cuentan y, por otro lado, argumentan que elimina cualquier tipo de error que anteriormente se pudiera producir por parte de sus empleados. Por supuesto, todo es debatible.

Estos robots, que tienen distintos tamaños y diseños dependiendo de cuál es su objetivo, ayudan a la gestión de los almacenes transportando cargas con facilidad y hacerlo sin riesgos y sin esfuerzo. Su funcionamiento es avanzado y está preparado para que se puedan enfrentar incluso a las tareas más complicadas. Pero ¿Hasta dónde va a llegar la dependencia de estos robots?

Nos vienen a la mente películas. Por un lado, Wall-E, la película de Pixar sobre el robot que queda abandonado tras desaparecer la vida humana del planeta. Por otro lado, la recientemente oscarizada Nomadland, donde la protagonista vive en caravana y viaja entre distintos destinos. En una época del año, esta intrépida mujer sabe que es el momento de aceptar un puesto de trabajo temporal en los almacenes de Amazon. El sueldo es generoso y le servirá para pasar los siguientes meses mientras tiene su caravana aparcada.

En el futuro, es posible que esos trabajos para nómadas ya no estén disponibles, puesto que los robots se están haciendo con el control de los almacenes. Vemos más probable llegar al día de Wall-E, en el cual la humanidad haya tomado tan malas decisiones que haya derivado en la ruina de la sociedad. Si nos acostumbramos a los robots, las posibilidades de que esto ocurra, son elevadas.

Nadie dice que los robots no sean necesarios. Tienen su papel y su función. Son un aliado perfecto de los trabajadores de los almacenes y tienen el cometido de llevar a cabo trabajos que, para las personas, pueden ser demasiado arriesgados o complicados. Eso lo vemos bien. El límite se debería marcar en el punto en el cual esos mismos robots comienzan a ocupar tareas que son más propias de las personas y que los propietarios de estos negocios creen que pueden dar a los robots para así ahorrarse dinero. Es una situación polémica y algo que requeriría algún tipo de regulación para que la situación de las fábricas no termine convirtiéndose en un problema para el bienestar laboral de las personas.

Los robots de la empresa Geek+ de los que hemos hablado se mueven siguiendo códigos QR que encuentran en el suelo y utilizan avanzados sistemas de inteligencia artificial. Estos les permiten saber qué es lo que tienen que hacer a continuación y cómo hacerlo para que los resultados sean los mejores. Lo que mirado desde fuera pueda parecer que se trata de una película de ciencia ficción, es pura realidad. En estos días ya hay almacenes que están llenos de robots trabajando de manera autónoma y ocupándose de distintas tareas de gestión y esfuerzo de una manera simplificada y prácticamente sin supervisión.

Esta empresa china asegura que tienen 15.000 robots distribuidos por el mundo entero y que hay grandes empresas de marcas respetadas y populares que ya los están utilizando. Mencionan algunos nombres, como el de Decathlon o Nike, para que nos hagamos a la idea del tipo de negocio que está beneficiándose de la manera en la que trabajan los robots. No aportan más nombres, pero se puede imaginar que otras empresas de los mismos sectores también están usando los robots con éxito.

Pero esto, por supuesto, supone abrir una ventana hacia un futuro que resulta preocupante. Es cierto que, incorporando los robots en plantilla, se cubren nuevos puestos de trabajo, como las personas que supervisan sus acciones y recorridos y que vuelcan los resultados en el algoritmo para mejorarlo cada vez más. Pero esto no parece que compense toda la mano de obra a la que no se está contratando para ocuparse, como lo habían hecho antes, de trabajos de gestión de almacenes.

Además, se puede aplicar el refrán de “cuando las barbas de tu vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar”, porque es muy probable que la adaptación de puestos de trabajo a su desempeño por parte de robots continúe en el futuro. Veremos dónde se encuentran los límites y hasta dónde llegan las grandes empresas con la intención de convertir la robótica en su arma para reducir el volumen de costes.

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