Las ciudades sostenibles son posibles

Las ciudades sostenibles ya no son una utopía. Poco a poco se van remodelando las ciudades para hacerlas menos dañinas para el medioambiente. Son tres los factores claves a tener en cuenta a la hora de considerar o no una ciudad como sostenible. Primero, los residuos que genera y cómo se tratan. Segundo, qué tipo de energía se utiliza. Y tercero, cómo se plantea la movilidad en la ciudad, condicionado los diseños urbanísticos.

Proyecto de la ciudad de Masdar, primera ciudad sostenible

Imagina una ciudad en la que no haya humos ¿Utopía? Puede ser, pero poco a poco se va consiguiendo. ¿No estás cansado de escuchar ruido de motores? ¿Te cuesta conciliar el sueño por el paso de vehículos junto a tu ventana? Claro que es molesto. Sin embargo, las ciudades europeas han comenzado a concienciarse del daño que hace al medioambiente su transporte contaminante. Hamburgo tomó la iniciativa de dar prioridad a peatones, bicicletas y transporte público en zonas comerciales. Sevilla ha sorprendido a propios y extraños con su política de peatonalización y fomento de los medios de transporte limpios como el tranvía o el metro. Otras como Masdar, diseñada por el arquitecto Norman Foster en Abu Dhabi, todavía son proyectos.

Para hablar de ciudad sostenible, aquí trataré varios puntos: residuos, energía y movilidad. En primer lugar, la eliminación total de residuos en una ciudad es una tarea imposible. Por una parte, porque el hombre siempre genera residuos. Y por otra parte, porque el principal objetivo para llegar a una sostenibilidad real es recuperar esos residuos y transformarlos en energía, no eliminarlos. De ahí, que gran parte de los esfuerzos de las ciudades europeas estén puestos en el reciclaje y en la concienciación ciudadana de que esta labor es fundamental para proteger el medioambiente. Incluso en la ciudad sostenible de Masdar se prevé la reutilización de residuos, como las aguas residuales que se destinarán al riego de campos de cultivo.


En segundo lugar, para hacer más sostenibles las ciudades hay que llevar a cabo ciertas prácticas relacionadas con el tipo de fuente de energía que se use en los edificios. Sin duda, lo que hace que una ciudad sea sostenible es que sus edificios también los sean. Existen modelos de viviendas que no dependen de la energía exterior, sino que generan su propia energía. En este sentido, la utilización de energías limpias como la solar o la eólica es básica para la creación de una ciudad respetuosa con el medioambiente. ¿A quién no le gustaría vivir en una casa a la que no llegasen nunca facturas de las compañías eléctricas y de gas?

En tercer y último lugar, quiero añadir lo que venía comentando al inicio. La movilidad es un factor clave que convierte a una ciudad en sostenible o en una amenaza para el medioambiente. Los transportes como la bicicleta, el tranvía o, el más ecológico de todos, nuestras propias piernas son la clave para la sostenibilidad de una ciudad. La ausencia o presencia de humos depende en gran parte de las políticas de movilidad de una ciudad. Por ello, tras conocer los daños causados en el medioambiente por el calentamiento global, parece que las ciudades europeas se han concienciado de que el coche tiene que, si no desaparecer, al menos sí perder la ventaja que tenía sobre el transporte público en el diseño urbanístico. Priorizar el transporte limpio significa dar vida a la ciudad.

Foto: Tiffany Farrant en Flickr

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