La verdadera realidad de Sudáfrica

Mientras las aficiones de todo el mundo llenan los campos construidos para la ocasión, en Sudáfrica dos mundos distintos conviven sin casi rozarse. Por una parte, todos aquellos que viven tal y como si lo hicieran en cualquier país europero. Por la otra, los que viven en los suburbios en situación de pobreza absoluta. El sida y la violencia son aún hoy las grandes lacras del país.

Johannesburgo, la ciudad más poblada de Sudáfrica

Las informaciones se solapan y contradicen y llegan con cuentagotas. Aunque el problema más importante surgido durante estos siete días parece ser el sonido de las ‘vuvuzelas’, otras informaciones sobre la realidad de Sudáfrica se van filtrando por los distintos medios. Lo hacen de un modo casi subliminal mediante reportajes de españoles residentes y turistas. Algunos aseguran que los mitos que existen sobre el país son falsos, y que están relacionados con los prejuicios que en el hemisferio norte tenemos sobre el continente africano. Generalizamos, dicen, pero el país está bien. Y el Mundial será el mecanismo para demostrarlo, además de un gran empujón económico para que salga adelante de una vez por todas.

Los datos, sin embargo, no parecen decir lo mismo. Resulta que más del 50% de la población del país aún vive sumergida en la pobreza. Que cada 26 segundos una mujer sufre una violación y que sólo el 7% de los casos termina en condena. Que se producen 50 asesinatos al día, 18.000 al año más otros tantos intentos de homicidio. Y que, obviamente, eso no sucede a las puertas del Soccer City o en las zonas residenciales con altos muros de seguridad. Quizás nadie miente, pues cada uno vive su verdad.

En Sudáfrica hay una realidad oculta que se debate entre la discriminación positiva, que está provocando un éxodo blanco, y el porcentaje elevado de población, sobre todo de color, que vive en la más absoluta pobreza. Una situación contradictoria. Por otra parte, y tal y como ya se ha apuntado más de una vez, Sudáfrica es el país con más infectados de sida del mundo. Un problema que las autoridades han silenciado durante años y que es la causa de más de la mitad de muertes del país. Cinco millones y medio de sudafricanos están infectados con el VIH, cerca del 10% de la población.


Pero cuando un país celebra un evento multitudinario, esconde la porqueria bajo la alfombra. Eso pasa en Sudáfrica, en China y hasta en Noruega. Así pues, las medidas de seguridad en las zonas deportivas y turísticas se han aumentado muchísimo. Tanto que Amnistía Internacional ya ha manifestado su preocupación por la seguridad de aquellos que viven en las zonas marginales, ya de por sí olvidadas. Además, se han limpiado las calles de venta ambulante y sintechos sin ofrecer a esa gente ninguna alternativa más que el obligarles a esconderse.

Creo que no hace falta ni decirlo, pero por si acaso. Nadie de los que vive en esta situación verá ni un céntimo de los beneficios del Mundial. De hecho, se alejan mucho de esa visión ilusionada que tienen aquellos sudafricanos que nos muestran por la tele. «El campeonato del mundo no significa nada para nosotros”, asegura Andile Madondile. Vive en una de las zona paupérrima a las afueras de Ciudad del Cabo, sin agua corriente ni electricidad y con uno de los índices de violencia más elevados del país.

Seguir apoyando a nuestro equipo en el Mundial es muy digno, pero más nos vale dejar de cerrar los ojos y tragarnos todo lo que nos dicen los turistas, periodistas y futbolistas millonarios. Para más detalles, no os perdáis los dos artículos citados como fuentes.

Fuentes: Kmcero.cl y comunicas.org.

Foto: Johannesburg por austinevan 

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