La lucha contra la anorexia se traslada a las redes sociales

No es nada nuevo que, las redes sociales en particular, e Internet en general, forman la plataforma más fuerte a la hora de dar «publicidad» a dos de los trastornos alimenticios más preocupantes, que afectan a miles de adolescentes (y no tanto) de nuestro país. Hablamos de la anorexia y la bulimia, unas dolencias que ya alcanzan cotas de fenómeno social y que han encontrado en la red un espacio ideal para expandirse y publicitarse. Es por ello que, desde hace ya un tiempo, el Ministerio de Sanidad estableció la ilegalidad de las llamadas páginas web «pro-ana» (proanorexia) y «pro-mia» (probulimia). Sin embargo, los defensores de esto modo de concebir la belleza han encontrado nuevos cauces para exponer su mensaje y convencer a miles de usuarios a seguir sus pasos.

Un fenómeno social que encuentra su reflejo en las redes sociales.

Actualmente, las redes sociales forman parte de la vida diaria. Todo el mundo expresa sus opiniones a través de Internet, entra en contacto con grupos afines, intercambia consejos… El caso de los usuarios cuyo estilo de vida promueve la anorexia no iba a ser una excepción. Sanidad ya se ha pronunciado al respecto y ha pedido la retirada de comentarios y mensajes pro-ana y pro-mía contenidos en la red de Twitter. La empresa, con sede en California, ha declinado acometer las quejas del Ministerio de Sanidad alegando la protección de la libertad de expresión. Ha sido la propia página de Sanidad en dicha red social la que ha hecho pública la decisión de Twitter. Como alternativa, invita a que los usuarios indignados realicen una queja a la red social, al tiempo que ha puesto en circulación el correo «denunciaperfilesquefomentananorexia@mspsi», con el fin de recabar información gracias a los propios internautas.

El debate que presentamos es complicado: ¿Hasta qué punto pueden convivir la libertad de expresión y la apología de ciertas prácticas? Mientras Twitter se escuda en un derecho fundamental que nadie puede negar, el Ministerio cumple con los preceptos de su campaña contra los desórdenes alimenticios. Sin embargo, y hasta que no se establezca un marco común a nivel europeo que declare la ilegalidad de estos comentarios, lo cierto es que poco o nada se puede hacer por impedirlos. No obstante, nos encontramos ante el mismo problema: ¿Debe ser la acción de las instituciones quien proteja a los menores de este tipo de mensajes? ¿O bien es una tarea eminentemente paterna? ¿Puede el Estado incidir en la libertad de palabra hasta ese punto? Los límites, como de costumbre, se diluyen y nunca lucen demasiado claros.

Por el momento, publicar este tipo de mensajes en las redes sociales no constituye un delito. Pero si los usuarios de una red social piensan que se les está ofendiendo, o bien que determinados usuarios realizan apología de ciertas prácticas «dudosas», pueden denunciar directamente a la empresa encargada de la gestión del portal.

Foto por daniellehelm en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...