La labor de los comedores sociales

Existen desde hace mucho tiempo, y hoy en día se están empezando a llenar en exceso a causa de la crisis. Los comedores sociales dan de comer cada día a miles de españoles, entre los cuales históricamente han habido jubilados y personas cuya pensión casi no da para vivir. Cada una de estas personas representa un fallo en el reparto económico español.

Comedor social de Estados Unidos, años 70

Los comedores sociales existen desde hace muchísimos años y su labor es ya bien conocida por la población. El servicio que ofrecen es de comida y, habitualmente, también cena. Para acceder a la mayoría de ellos no hay ninguna condición ni es necesario cumplir ningún requisito. De hecho, este es uno de los motivos que hace más fácil que, con la crisis, familias enteras estén empezando a requerir este servicio y estén llegando incluso a desbordar sus posibilidades. Una tendencia que los expertos esperan que se mantenga también durante el 2011. De repente parece que cualquiera es susceptible de acudir a ellos, pero siempre ha sido así. Históricamente también personas mayores o discapacitados con una pensión muy baja, así como personas de bajos recursos pero con vivienda, han frecuentado los comedores sociales.

La distribución de estos centros a lo largo del Estado es muy desigual. Así, los 12 comedores que tiene Madrid contrastan con el único que tiene Murcia o San Sebastián. Del mismo modo, las 942 plazas que ofrece Barcelona se alternan con las 700 de Valencia o las 300 de Vitoria. Sea comos sea, la mayoría de ciudades españolas se mueven entre las 50 y las 170 plazas. Una cifra insuficiente quizás insuficiente dada la coyuntura actual.


Aunque, según la legislación de determinadas comunidades autónomas, debería ser el propio ayuntamiento municipal el que se ocupara de este problema, esta buena intención no suele cumplirse. Los centros gestionados por el municipio son muy pocos; la mayoría son subvencionados. El importe de la subvención cubre sólo una parte del mantenimiento. El resto lo ponen las ONG, organizaciones benéficas y fundaciones particulares que se encargan de estos centros. A pesar de que desde siempre los comedores sociales han estado muy vinculados a la Iglesia, esta cuestión está cambiando cada vez más. A la imagen tradicional de las monjas atendiendo a los asistentes se le suma la de muchas personas jóvenes, a menudo estudiantes de Educación Social que tienen como previsión dedicarse profesionalmente al tema del voluntariado y la cooperación.

Los datos concretos sobre la ubicación de estos centros en cada localidad es una cuestión que depende de las autoridades locales o de las organizaciones que las gestionan. Por tanto, os instamos a todos aquellos que requiráis o tengáis interés por estos servicios a contactar con el ayuntamiento de vuestra localidad o el gobierno autonómico. Asimismo, la institución eclesiástica Cáritas aún gestiona gran parte de los comedores sociales de nuestro territorio.

Colabora o benefíciate de un servicio pensado para la ciudadanía. Los comedores sociales son una iniciativa a nivel interno que permite ayudar y ser ayudado dentro del propio territorio. Una actividad viva y con bastante antigüedad que supone una contibución a la lucha constante contra la exclusión social en España.

Foto: Men at soup kitchen, 1971 por Seattle Municipal Archives a Flickr.com.

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