La integración de la ciudadanía de etnia gitana

Llevan siglos entre nosotros y, sin embargo, son el colectivo más desconocido e incluso temido de nuestra sociedad. La ciudadanía de etnia gitana se relaciona con guetos y delincuencia. Sin embargo, mientras nosotros nos dejamos llevar incoscientemente por los prejuicios, ellos mantienen su paso firme hacia la igualdad y la total integración.

La integración empieza por la educación, y ese es uno de los factores a trabajar

España es uno de los países europeos con más población de etnia gitana. Y, a pesar de llevar conviviendo en nuestro país desde el siglo XV, son uno de los colectivos menos integrados en la sociedad. O, al menos, así es como lo considera la mayoría. En 2005 el Barómetro del CIS indicaba que la mayoría de población prefería que sus hijos compartieran aula con hijos de inmigrantes que con niños gitanos. Este pueblo, pues, sigue relacionándose en el imaginario colectivo con conceptos negativos, como la delincuencia y los bajos estratos sociales. Pero, ¿son ciertos estos prejuicios? ¿Se está haciendo algo para cambiar esta imagen?

Pues resulta que sí. La lucha está ahí, aunque la mayoría de veces nos pase desapercibida. Así, por ejemplo, las polémicas declaraciones y medidas del presidente Sarkozy provocaron la reacción conjunta de todos los gitanos europeos. A principios de este mes se manifestaron a la vez en las principales ciudades del continente, de forma pacífica y reclamando algo tan simple como el fin de la discriminación y la igualdad de derechos. Roma, Londres, Viena, Madrid y Barcelona son sólo algunas de las capitales que se acogieron a la iniciativa.

Pero no sólo de salir a la calle va el asunto. El próximo día 15 de julio se celebra en la Comunidad de Madrid, y por iniciativa de Consejería de Empleo y Mujer junto con otras entidades, la II Jornada de Mujeres Gitanas Rompiendo el Silencio. El encuentro pretende ser un intercambio de experiencias y opiniones entre mujeres de etnia gitana y las entidades no lucrativas que trabajan con el colectivo. Y es que este colectivo se ha convertido en un agente activo en lo social, laboral, cultural y político.

“Estamos en un momento histórico en el cual la mujer gitana ha sabido aprovechar las ayudas que se han puesto a su disposición para subir peldaño a peldaño hasta llegar a desenvolverse, con autonomía y asumiendo responsabilidades, en el terreno laboral”, afirma Esperanza Álvarez del Valle, coordinadora de la entidad colaboradora con las Jornadas CASM, en la web CanalSolidario.org. Y es que Esperanza es una de las fundadoras de Romihilo, una empresa textil que nació como proyecto de integración y que ha conseguido hacerse un hueco en el mercado.

El colectivo habla alto, para que oigamos su voz, a la vez que lucha contra sus propios fantasmas permitiendo, por ejemplo, la integración laboral femenina. Pero ninguna evolución es posible sin un poco de ayuda. En ese sentido, la Fundación Secretariado Gitano se muestra satisfecha con las medidas en materia de educación con las que se han comprometido los ministros de Educación y de Política Social. Así, la campaña de sensibilización De mayor quiero ser… quiere conseguir que el alumnado de etnia gitana finalice, al menos, los estudios de secundaria. Sólo el 20% de los que llegan a esta etapa educativa la terminan. Aún así, ya es mucho lo que se ha logrado en relación a unos años atrás. El camino ya está empezado, tan solo hay que acabar de recorrerlo.

Mientras que en nuestras calles se mantienen los prejuicios y miedos, uno de los colectivos más estigmatizados de nuestra sociedad lucha por demostrar su capacidad para convivir en igualdad de condiciones. Está en nuestras manos contribuir a la causa. ¿Cómo? Una vez más, no a juzgando a todos por los actos de una parte.

Foto: kid por simaje en Flickr.com.

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