Huertos urbanos abren nuevas vías de participación ciudadana

Los huertos urbanos son una forma alternativa de producción. En ellos participan ciudadanos de todas las edades y son la mejor manera de implicar a los vecinos en un proyecto saludable, ecológico y sostenible. Además, los huertos ecológicos acogen actividades para los más pequeños con el fin de conozcan su entorno.

Vista de la Huerta del Rey Moro en Sevilla

Hace poco he hablado de un movimiento que está surgiendo en las grandes ciudades para concienciar a la población de qué prácticas son saludables, sostenibles y ecológicas. Una de ellas son los huertos urbanos. En las ciudades no todo tiene que ser asfalto, también debe haber sitio para que las plantas crezcan. Ya es hora de saber que las frutas y las verduras no surgen en la trastienda de los supermercados. Las huertas urbanas están cada vez más de moda y son un signo inequívoco de que la ciudadanía se moviliza contra el corsé que nos ha puesto el capitalismo.

Aunque España todavía no está al nivel de otros países europeos, donde la legislación obliga a los gobiernos locales a preparar espacios de cultivo a los ciudadanos –es el caso de Gran Bretaña, Alemania y Dinamarca–, las prácticas están cambiado de forma asombrosa; no así la legislación, que sigue dejando indefensas a aquellas comunidades vecinales o asociaciones que luchan por mantener un espacio de cultivo.

Comentaba Nerea Morán, arquitecta y miembro del grupo de Surcos Urbanos en El Diagonal, que “las iniciativas comunitarias relacionadas con los huertos urbanos en el Estado español se pueden enmarcar en la tradición de luchas ciudadanas por espacios verdes de calidad, donde destacan procesos como el del parque Miraflores en Sevilla (1983), el parque Oliver en Zaragoza (1993) o la Dehesa de la Villa en Madrid (1998). Desde esta perspectiva las zonas verdes se entienden no como metros cuadrados estandarizados y sin identidad, sino como espacios cercanos, impregnados de historia, que poseen su propia vocación ecológica y son conocidos, respetados y cuidados por los vecinos”. No le falta razón, pues donde no está la Administración para apoyar, la fuerza de unión vecinal se multiplica.

La conservación y el mantenimiento de los huertos urbanos concentra a gente de todo tipo. Es una actividad intergeneracional que reúne a personas mayores y jóvenes. Pero, sobre todo, es una actividad que ayuda a concienciar a la gente de la importancia de los cultivos ecológicos. De esta manera, se valoran mucho más los productos de la tierra y el esfuerzo que requiere dicha producción. Las nuevas generaciones han de saber que la fruta y la verdura no proviene del supermercado, sino de la tierra. Ésta, como fuente de vida, hemos de cuidarla y respetarla. Por eso, los huertos urbanos nos recuerdan que en la vida no todo es asfalto, que debajo de esta capa hay tierra, hay vida.

Foto: Gonzalo Barroso

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...