Holanda prohibe el uso del ‘burka’

El nuevo gobierno del país de los tulipanes ha prohibido el ‘burka’ en todo el territorio, además de haber endurecido sus políticas de inmigración. La frontera entre lo lógico y lo discriminatorio es cada vez más fina, a la vez que cada vez son más los que se atreven a mostrar su desacuerdo con el fenómeno de la inmigración. Algunos lo hacen incluso con un discurso que nos remite a escalofriantes episodios del siglo XX. ¿Cómo acabará todo esto?

Contrastes del siglo XXI

¿Habéis visto alguna vez a alguien con un ‘burka’ por la calle (a parte de a Montserrat Nebrera)? Es una estampa que no llega ni a ocasional pero que, sin embargo, revolucionó la actividad política española hace unos meses. De hecho, se ha llegado a prohibir en varios municipios españoles. Las medidas relacionadas con la inmigración siempre son polémicas, ya que este colectivo en sí mismo lo es. A veces no por lo que haga o diga, sino simplemente por su naturaleza. Distinta no sólo a nivel racial, algunos intentan justificar el rechazo que les produce con el pretexto de la  inadaptación. En realidad es temor a lo diferente, a la competencia laboral y a los prejuicios que una minoría se gana a pulso, perjudicando a sus compatriotas que sí que vienen buscando una vida mejor.

Aunque la mayoría lo hagan con la boca pequeña, por aquello de lo políticamente correcto, todos los partidos saben que la xenofobia vende. Y ha llegado un momento en que quienes lo gritan sin complejos se ganan el favor de la audiencia votante. A pesar de que la mayoría de esta audiencia, a su vez, niegue su simpatía hacia estas ideas. Sucede en nuestro país y en toda Europa. Y ahora también en Holanda.


Desde no hace mucho, en el país de los tulipanes gobierna una coalición entre liberales y democristianos. Con el apoyo parlamentario de la ultraderecha, el nuevo gobierno ha acordado prohibir con carácter general el uso del ‘burka’. En 2008 ya se prohibió en escuelas y centros oficiales. Pero aunque esta es la medida más vistosa en materia de inmigración, y aunque en parte se puedan entender los motivos, no es la única. Los extranjeros que no aprueben el examen de civismo en vigor se quedarán sin permiso de residencia, la reunificación familiar será muy estricta y sólo para menores de edad y el asilo ya no se concederá de forma automática a los refugiados de ciertos países considerados peligrosos, entre otras medidas.

Una imagen ahora imposible en Holanda

Todo esto sucede en un país referente en materia de tolerancia por regular sin prohibir temas controvertidos, como la prostitución o las drogas. Sin embargo, hay materias en las que aún es difícil ser moderno. Lo que nadie parece pensar es que el miedo da miedo, el odio llama al odio y el rechazo crea rechazo. Es el pez que se muerde la cola. Luego algunos se preguntan porque países de bajo nivel cultural, alto nivel de pobreza e intenso fundamentalismo religioso odian y atacan Occidente. No estamos tomando el camino correcto para ayudar ni combatir atrocidades, simplemente estamos exigiendo que se queden encarceladas tras fronteras lejanas, a años luz de nuestra avanzada sociedad. ¿Realmente esperamos una respuesta positiva a nuestra prepotencia?

Fuente: El País

Foto: Woman with burka doing Henna por SarahMcD y women with full burka coverage por mariachily en Flickr.com.

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