Graves irregularidades en centros de internamiento para inmigrantes

Los asesores enviados por la Defensora del Pueblo en funciones, María Luisa Cava de Llano, que han podido visitar el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Barcelona que estaba bajo sospecha de irregularidades, han podido constatar algunos agujeros negros imposibles de esclarecer por el momento. Los llamados CIE son unos centros públicos no penitenciarios donde se retiene, al menos cautelarmente y de manera preventiva, a aquellos extranjeros que van a ser trasladados del territorio nacional bajo expediente de expulsión. Sin embargo, ello no significa que ante las sospechas de abusos por parte del funcionariado del CIE de Barcelona, las autoridades nacionales deban lavarse las manos.

emigrante

Un ciudadano guineano falleció el 6 de enero en el CIE de Barcelona.

Así, durante los pasados 17 y 18 de enero se realizó una investigación, en la que también participó un médico experto en medicina legal y forense. El detonante ha sido la muerte, el pasado 6 de enero, de un ciudadano guineano llamado Idrissa Dallio, de 21 años cuyo fallecimiento, presuntamente a causa de un infarto de miocardio, ha desatado todas las alarmas alrededor del trato que se les ofrece a los inmigrantes que se encuentran internos en el Centro. Estas acusaciones han sido manifestadas repetidamente por los compañeros de Dallio, los encargados de denunciar la grave desatención a la que son sometidos. La de este joven guineano no es la única muerte que se ha vivido en este tipo de centros. De hecho, el 19 de diciembre de 2011 falleció en el CIE de Aluche una congoleña llamada Samba Martine. La mujer llevaba interna un mes, periodo durante el cual visitó al médico una decena de ocasiones.

Las conclusiones a las que han llegado los asesores de la Defensora del Pueblo son cuanto menos dignas de esclarecer. Por un lado, se sospecha que la asistencia sanitaria que reciben los inmigrantes en el CIE de Barcelona, lugar donde falleció Dallio, presenta carencias graves. El problema parece ser que no hay forma de ejercer un control efectivo sobre las demandas médicas de los internos. Es decir, no hay registros de qué perdonas han pedido asistencia sanitaria y cuándo se les ha concedido. Ni siquiera si éste ha sido el caso. Por otro lado, el consultorio tiene unos horarios a simple vista insuficientes, pues no hay personal por la noche ni los fines de semana a partir de las tres de la tarde.

Es más, para acabar de rizar el rizo, las quejas de los internos van en una dirección clara: cuando los inmigrantes acuden para pedir un parte médico que acredite sus lesiones (lesiones que ellos adjudican a funcionarios, médicos o enfermeras), nadie pone este hecho en conocimiento de la fiscalía, ni siquiera del director del centro. Tras investigar las cámaras de vigilancia, se ha llegado a la conclusión de que existen muchos puntos oscuros que pueden impedir escrutar la correcta actuación de los funcionarios.

Tanto las dos muertes de los inmigrantes como las conclusiones de la Defensora del Pueblo en funciones han puesto en el punto de mira la dinámica y legitimidad de las actividades llevadas a cabo por los Centro de Internamiento de Extranjeros, donde se priva a los extranjeros de su libertad pero sobre los que no existe, por el momento, un reglamento detallado que establezca las condiciones de vida que se le deben ofrecer a estas personas.

Más información / El País

Foto / Carlovillate

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