Esclavitud en los campos de fresas de Alsacia

Se está investigando por parte de la policía francesa un posible caso de esclavismo con personas extranjeras a las que les han pagado seis euros por diez días de trabajo. Son personas sin papeles de la Europa del Este.

Unos cincuenta trabajadores del Europa del este se dedican a la recolección de fresas y espárragos en campos alsacianos en condiciones inhumanas, al borde del esclavismo según señala la CGT. La gendarmería se muestra discreta sobre el tema, pero han confirmado que se ha abierto una investigación sobre el tema a principios de semana.

Asentados sobre un terreno baldío cercado por una alambrera, viven en prefabricados semejantes a jaulas con baños según la CGT. Algunos de los trabajadores han cobrado seis euros por diez días de trabajo pese a que el salario que les corresponde es de 8,71 euros la hora según ha explicado el sindicato.

Campos de fresas

Campos de fresas

Duermen en parcelas situadas en Brumath (el bajo Rhin), alquiladas por un alemán. Se les está pagando entre 25 y 50 céntimos de euro el kilio de fresa recogida mientras que la legislación francesa prevé un salario mínimo y el respeto al convenio colectivo. En función de las condiciones climatológicas, las fresas no están madurando y no hay nada que recoger.



El campamento, situado a unos veinte kilómetros al oeste de Estrasburgo, dispone de electricidad y de instalaciones sanitarias, duchas y lavabos comunes, tal y como constató in situ una agencia de noticias francesa. También disponen de una cocina completamente equipada para todos. Todos son cerca de cincuenta personas, fundamentalmente mujeres originarias de Rumania, Polonia y Ucrania, distribuidas en una decena prefabricados divididos en cuatro partes que pueden acoger a dos personas.

El problema de aquí, no etá en el alojamiento, sino en el dinero”, explica Nicula, una rumana llegada el jueves tras haber dejado hace algunos días su pueblo de origen en el centro de Rumania. “No se sabe cuando nos pagarán, nos han prometido que cobraremos 50 céntimos (de euro) por kilo recogido «, afirma la joven mujer. “En una semana, han dicho que van a llevarnos trabajar a Alemania”, añade Nicula, que dice no saber dónde pero espera volver a su país de aquí a dos meses.

La recolección del espárrago y posteriormente de las fresas eran en primer lugar un trabajo encargado a un grupo de rumanos que habrían sido echados del lugar porque según el patrono no trabajaban bastante y porque rechazaban las condiciones económicas que les han ofrecido. Desde el jueves, el grupo de rumanos ha sido sustituido por un grupo de mujeres polacas, ucranianas y algunos hombres franceses. Según la policía, también habría algunos alemanes alojados en el asentamiento de `prefabricados.

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