Enfermeras dominicanas y material médico para Haití

Pasado ya un mes de la catástrofe, aún son muchos los colectivos que siguen poniendo su granito de arena para ayudar a Haití. Algunos de ellos provienen del país vecino, la República Dominicana, y cuentan con colaboración española. Y es que nada mejor que la proximidad para ayudar con rapidez y minimizando unos recursos que escasean. Lo ideal es que estas colaboraciones no disminuyan, ya que lo malo, como todo, también pasa de moda.

Como podéis comprobar en la fotografía, República Dominicana y Haití son países fronterizos.

La Fundación para el Desarrollo de la Enfermería, FUDEN, en colaboración con la Asociación de Enfermeras Graduadas (ADEG) de la República Dominicana ha puesto en marcha durante esta semana un operativo de ayuda en terreno a las víctimas del terremoto. El pasado martes ya se habían desplazado 23 enfermeras del país vecino hasta Jimaní, la frontera con Haití, donde ya se instaló un centro de acopio poco después del terremoto para ayuda humanitaria.

Y mientras allí se movilizan las infermeras, desde España y gracias a la FUDEN, se envia material: pijamas, lencería, material fungible, etc. La Fundación, que está contando con la colaboración de hospitales y hoteles, de la empresa Antares Logistic y de la ONG Mano a Mano para llevar a cabo está labor, lleva desde 1999 trabajando en la República Dominicana para la mejora de la salud de la población a través del desarrollo de los profesionales de enfermería del país. Durante el 2009 empezó a entablar contactos en Haití para iniciar el trabajo en la zona, en colaboración con la asociación de enfermería y el Ministerio de Salud haitiano, algo que ha resultado ideal dadas las circunstancias para poder contribuir en las labores humanitarias de forma muy activa.

Por su parte, la ADEG es uno de tantos colectivos del país vecino que se ha lanzado manos a la obra para ayudar a Haití. Desde el primer momento la República Dominicana entera se movilizó, tanto el gobierno como el pueblo, que se unió a la causa en centros de recolección o a través del envío de materiales. Por su parte, la administración envió alimentos, agua y maquinaria para los escombros. Puso a su disposición hospitales y aeropuerto, y su personal sanitario atendió a más de 2.000 heridos. Ahora el colectivo de infermeras se suma a la causa, y lo hace quizás en uno de los momentos más delicados. Y es que ahora es justo cuando la catástrofe empieza el proceso de convertirse en un eco. Es decir, cuando más importa, porque es muy posible que este verano ya nadie se acuerde de esos temblores que devastaron un país y parte de los que en él vivían.

De momento, el país vecino sigue activo y las contribuciones en occidente se cuentan, por suerte, por millones, habiendo llegado la solidarización a puntos tan ajenos e inesperados como los juegos de Facebook. Ojalá tengamos en cuenta que los efectos de una catástrofe no dejan de existir cuando dejan de aparecer en las noticias.

Foto: Haiti departements map-fr por Rémi Kaupp en Commons.wikipedia.org.

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