El reto de la integración de los inmigrantes en España

Cuando parecía que muchos inmigrantes empezaban a integrarse con normalidad y que sus hijos convivñian en harmonía con los nuestros en los patios de los colegios, han empezado a aparecer grupos políticos que reclaman medidas drásticas para frenar el fenómeno y aumentar las deportaciones. Es el momento, pues, de tocar el tema.

Pancarta de una manifestación contra las deportaciones de inmigrantes subsaharianos en 2005.

Una de las asignaturas pendientes en toda Europa con la llegada del nuevo milenio es la integración de la inmigración. Las fronteras son cada vez más frágiles y, de todos modos, la desesperación hace que las que no lo son se conviertan en muros franqueables por nuestros vecinos. Porque, cuando hay hambre, el peligro de muerte o deportación no es un problema.

En España cada vez somos más, y esto está comportando las primeras reacciones a nivel político. Así, por ejemplo, un partido político nacido en Vic y llamado Plataforma per Catalunya se mueve y actúa bajo el eslógan «No hi cabem tots», es decir, «No cabemos todos». Esta entidad apela a la incapacidad de los partidos políticos de solucionar la situación y exige la expulsión del país a todos los inmigrantes ilegales, así como impedir la entrada a todos aquellos que no dispongan de un contracto legal de trabajo.

PxC tiene cada día más adeptos, hasta el punto que otros partidos políticos se han apuntado al carro de usar la inmigración con fines electorales. Así, el regidor del PP en Badalona, Xavier García Albiol, ha difundido un folleto propagandístico en el que se asocian a fotos de gitanos rumanos palabras como «inseguridad» y «suciedad». Todo ello coincide, en un caótico cóctel de acontecimientos, con la expulsión de una alumna de una escuela de Pozuelo de Alarcón por acudir con un velo islámico a clase, un caso que no es el primero ni será el último.


Y es que esta fama no viene de hoy. La «amenaza inmigrante» es algo presente en la sociedad civil pero silenciado por la afición a lo políticamente correcto. El problema de un conflicto latente y encubierto es que acaba saliendo a la luz en su máximo esplendor y peor faceta, tal y como está sucediendo ahora. De nada han servido, pues, los esfuerzos que inició hace un par de años el gobierno rumano para fomentar el buen nombre del país y sus gentes. De nada ha servido el esfuerzo de integración de una parte muy representativa de los que vienen a nuestro país por aprender nuestra lengua y cultura. De nada esté sirviendo que los inmigrantes de segunda generación convivan y se comporten como occidentales, sintiendo en ocasiones casi vergüenza y desprecio por la sociedad que vió nacer a sus padres por haber crecido en un país que la rechaza. De nada está sirviendo, en definitiva, nisiquiera que esta gente acabe siendo víctima de cierto autoodio.

Página web de la campaña de Amnistía Internacional "Señálate contra la discriminación"

Como vemos, empieza a ser muy urgente concretar políticas de integración efectivas y comunes a todo el continente para poder gestionar el flujo migratorio con éxito. En ese sentido, la Unión Europea lleva años diciendo estar armando una política de integración efectiva, sobretodo mediante lo que se conoce como itinerario de inserción. Partiendo de que los inmigrantes pasan por tres fases en su llegada a nuestro país (acogida, asimilación e inserción), se debería evaluar y trabajar por mejorar su situación en los ámbitos que más preocupan: acogida, educación, empleo, salud, etc. Para conocer más detalles, este artículo de la comunidad virtual WebIslam lo explica a la perfección. Además, ayuntamientos como el de Madrid destinarán más de un millón y medio de euros este año en actuaciones de este tipo. Algunas ONG, como Amnistía Internacional, también han puesto en marcha campañas contra la discriminación, dejando especialmente en evidencia la inefectividad política. No obstante, y en lo referente a la masa social, podemos ver en este listado de ONG de inmigrantes que la movilización ya estaba, está y estará en marcha más allá de políticas concretas.

La máquina, pues, sí está funcionando, pero puede que no sea un proceso fácil cuando existe cierta crispación y cuando comunidades sin voluntad alguna de integrarse siguen dando una imagen negativa de un colectivo que no lo merece. Tampoco cuando se empieza a rentabilizar el rechazo de la población con fines electorales. En realidad, es tan fácil como empezar  a ser tolerantes de verdad y no sólo de boquilla. Todos, desde los altos mandatarios políticos hasta los trabajadores más humildes. Porque la hipocresia es caer inevitablemente en la discriminación positiva o negativa. Y ambas son el peor de los males para los recién llegados.

Foto: Manifestación contra las deportaciones de inmigrantes subsaharianos por ::carlos:capote:: en Flickr.com.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...