El drama de los niños invisibles

Si no tienes papeles, no existes. Si no existes, tu vida es un cúmulo de obstáculos, una lucha por la supervivencia. Porque si no existes, no tienes derechos para las autoridades de tu país. Ese es el caso de miles de personas, más de las que creemos. Así lo atestigua un interesante artículo publicado en El País, que recoge una información que hasta este momento no nos habíamos planteado: según la ONU existen en el mundo unos 7.000 millones de personas pero ¿cuántos más los hay que vagan por el mundo sin papeles? No referimos a aquellos niños cuyo nacimiento no fue registrado, por distintas circunstancias. Ello repercute de manera muy grave en cuestiones tan básicas como el acceso a la educación o la sanidad, así como otros actos que se dan por supuestos en cualquier sociedad: casarse, votar, tener un documento de identidad que nos represente.

niños invisibles

Sin documentos, un niño no puede ser escolarizado.

En países como Tailandia, India o China, muchos individuos vagan por el mundo sin identidad, o con papeles falsos. En China, por ejemplo, la ley del hijo único hace que mucha familias no registren a sus segundos o terceros descendientes por miedo a tener que pagar una multa o, peor, ser castigados por las autoridades. Ello propicia que muchos niños (pero sobre todo niñas) no dispongan de una identidad administrativa que les permita acceder a la universidad, por ejemplo. El caso de las niñas chinas indocumentadas es especialmente flagrante, porque muchas de ellas son vendidas como esposas o esclavas, sin que nadie se preocupe de reclamarlas. Para el Estado, no existen.

El caso de la India es similar, solo que con algunos matices. En este país no existe ninguna regulación que prohíba tener hijos, pero la gran cantidad de nacimientos que se producen al año hacen que sea difícil realizar un control censal férreo de la población. De hecho, fuera de los hospitales, en las zonas rurales, se producen miles de nacimientos que no son registrados porque los padres no lo consideran necesario. En el mencionado artículo se recoge la declaración de un padre que subraya la tesis que acabamos de exponerte: «los pobres tampoco suelen registrar a los hijos. ¿Para qué? Del Gobierno no van a recibir nada». Como vemos, no se trata solo de un problema de falta de control, sino que son las mismas familias, en su mayoría sin recursos, los que no se fían de la Administración.

Ante este problema queda mucho por hacer, pero desde organizaciones no gubernamentales como la india PBKOJP, que opera en las zonas más desfavorecidas de Calcuta, se reconoce que, sin papeles, el futuro de estos niños indocumentados está decidido de antemano: vivir a la sombra.

Foto: IvanWalsh.com

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