Contra el fracaso escolar entre el alumnado gitano

Esta semana se ha celebrado la 31 edición de las jornadas Enseñantes con Gitanos, capitaneadas por el Colectivo Adarra. Como cada año diversas organizaciones han debatido sobre la problemática que acompaña al colectivo gitano, específicamente sobre todo aquello que tiene que ver con la educación. El fracaso escolar se ha situado en el centro del debate y ha sido largamente analizado por los representantes allí presentes. No nos olvidemos de que el colectivo gitano es uno de los que presentan mayores índices de abandono escolar, pues son pocos los que llegan a finalizar la secundaria y obtener el Graduado, y muchos menos realizan estudios de bachillerato o superiores.

Educación e igualdad en la escuela, necesarios para evitar la exclusión.

Junto con el concepto de educación, existe otro vocablo que ha estado presente en estas jornadas con especial presencia: el de la exclusión social. Y es que fracaso escolar y exclusión se encuentran íntimamente relacionados, estableciendo dinámicas de reciprocidad que en nada benefician a los jóvenes gitanos. Esto es, a menor grado de estudios más riesgo de exclusión social, del mismo modo que cuanto más extrema sea dicha exclusión menos probabilidades tendrá el alumno de romper con ese círculo vicioso y proseguir su formación. En este sentido, cabe destacar las palabras pronunciadas por representantes del colectivo Adarra y recogidas en Canalsolidario.org: «En la educación con alumnos gitanos hay barreras, como las bajas expectativas que tanto el profesorado como sus familias ponen en ellos, pero se pueden superar«.

Dichas barreras tienen que ver con un profundo desconocimiento mutuo entre los Centros de Enseñanza y el colectivo gitano, donde la familia ocupa un lugar preponderante. Ello hace que se produzcan fricciones entre ambos mundos, pues dichas familias no valoran la educación Secundaria (sobre todo, en el caso de las mujeres), al tiempo que el temor a perder la identidad gitana subyace en el desapego del colectivo hacia la educación. Sin embargo, también existen reticencias desde el otro lado de la barrera, pues la desconfianza de los gitanos está muchas veces reforzada con la falta de expectativas del cuerpo docente. ¿Cómo podemos encarar esta problemática? En estas jornadas se han apuntado algunos puntos clave.

Mediación y educación contra la exclusión

Todas las organizaciones presentes han coincidido en el hecho de que solo potenciando la igualdad y la educación es posible avanzar en materia de inserción social. Sin embargo, determinados grupos han puesto sobre la mesa algunas medidas concretas que cabe tener en cuenta. Ese es el caso de la Asociación Barró, que apuesta por la figura de la Mediadora Social de etnia gitana, una manera de que los jóvenes cuenten con un referente de su grupo que les oriente y ayude a formarse, estableciendo una especie de puente entre el Instituto y el alumno.

Por otro lado, desde el grupo Casm se ha defendido la necesidad de emprender medidas para educar a las personas adultas, dado que éstas podrían convertirse en un modelo a imitar por el resto de sus allegados y familiares, sobre todo dada la importancia que éstas tienen dentro de la comunidad.

Foto por abg_colegio en Flickr

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