Ante la Crisis, transparencia

Ante los escándalos de los últimos años y la retirada de subvenciones por parte del gobierno, las ONG españolas se han dado cuenta de que dependen de la confianza de los voluntarios y los donantes, algo que precisa de mucha transparencia.

ONG

Las ONG en nuestro país manejan unas cifras nada despreciables, con un total de 30.000 organizaciones, unos ingresos cercanos a los 24.000 millones de euros y 50.000 empleos más los voluntarios.

Para sostener esto, el Instituto de Consejeros-Administradores ha confeccionado un informe que encierra las claves para la mejora de las gestiones. La guía parte de la premisa de que existe una necesidad de gobernar bien para evitar la desaparición de las instituciones aportando tranquilidad a todos y cada uno de los integrantes de las mismas.

Entre las claves más destacables se pueden encontrar la realización de al menos una junta de accionistas anual en la que se dejasen claras las cuentas del año procurando hacer que a la reunión pudiesen ir todos aquellos donantes que lo deseasen.

En el caso de las asociaciones, estas juntas se deberían convocar con 15 días de antelación y una vez al año, siendo necesarias un 10% de solicitudes por parte de los socios para que fuese de carácter extraordinario.

Por su parte, la Junta directiva debería contar sólo con los socios que podrían recibir un salario siempre y cuando hubiese conformidad por parte de la asamblea.
Estos salarios deberían reflejarse en los estatutos y formarían parte de las pagas que aprobasen los socios

Para las fundaciones, el número de reuniones asciende a dos al año cuyo patronato debería estar formado por al menos 3 personas, y cuyas reuniones serían: una en la primera mitad del año, en la que se aprobarían los presupuestos de todo el curso y otra durante el último tercio del año en el que se aprobarían las decisiones que se tomasen en el siguiente año presentándose al Protectorado de fundaciones.

El tamaño de la organización y sus representantes iría en función del tamaño y las necesidades de la fundación u ONG siendo muy recomendable que no se bajase de los cinco miembros ni se ampliase a más de diez.

Así, se repartirían las funciones en ejecutivos y no ejecutivos, que serían internos y externos respectivamente, siendo los no ejecutivos más en número. También resultaría necesario que cada asignación o nombramiento sería comunicado a la asamblea de socios con unos mandatos nunca superiores a los cuatro años con un máximo de 12 seguidos.

Por otra parte, existe una necesidad de separación de poderes en la que el presidente y el primer ejecutivo nunca podrían ser la primera persona puesto que de ser así, tendría un poder sin límites. Otra de las claves a tener en cuenta sería que se crease un plan de sucesión para ambos cargos así como la importancia de tener un secretario del órgano de administración que diese garantías de un funcionamiento correcto.

Por último, el informe ha resaltado la importancia de la creación de órganos internos que ayudasen a potenciar la eficacia del de gobierno tales como una comisión delegada, de auditoría, de nombramientos y un consejo asesor.

Todo esto probablemente se haya extraído del código de gobierno corporativo de las empresas cotizadas en el que se ven la mayoría de aspectos citados o reseñados como importantes.

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