Abuelas de Plaza de Mayo

La dictadura militar que se establece en Argentina el 26 de marzo de 1976 sistematiza un modo de persecución política inédita, la desaparición forzada de personas y su posterior asesinato, llevado a cabo por grupos específicos y en el que estaban involucrados todos los sectores del poder. Como hecho inédito en la modernidad, dichas desapariciones incluyeron a menores de edad secuestrados con sus padres y a bebés nacidos durante el cautiverio de sus madres embarazadas. Estos niños fueron separados de sus padres y familiares y apropiados por personas, en su mayoría, ligados al poder militar.

Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo es una organización de derechos humanos de Argentina cuya finalidad es restituir los niños secuestrados o desaparecidos por la última dictadura militar (1976-1983) a sus familias legítimas, y crear las condiciones para que nunca más se repita tan terrible violación de los derechos de los niños, exigiendo castigo a todos los responsables. Claro, aquellos niños ya son adultos…

La desaparición de personas durante ese período tuvo la finalidad de reprimir cualquier acción política, afectando a 30.000 personas de todas las edades que fueron privadas de su libertad y torturadas. Entre ellos se encontraban muchos niños, nacidos o por nacer, quienes eran robados e inscriptos como hijos propios, o bien vendidos o abandonados en institutos sin nombre, como N.N., anulando su identidad, privándolos de su familia legítima, de sus derechos y libertades.



• Algunos fueron secuestrados junto a sus padres.
• Otros nacieron en el cautiverio de sus madres, que fueron secuestradas embarazadas. Por testimonios de sobrevivientes, de médicos y de parteras, las embarazadas secuestradas daban a luz amordazadas, con los ojos vendados, atadas de pies y manos; se les inducía el parto o se les practicaban cesáreas innecesarias. Luego, el bebé era separado de su madre y apropiado.
• Hubo niños dejados con vecinos que ubicaron a sus familiares para entregarlos.
• También hubo vecinos que, desconociendo a los familiares, protegieron a los niños hasta lograr ubicarlos por medio de las Abuelas de Plaza de Mayo.
• Otros niños fueron entregados en instituciones públicas como N.N. y dados en adopción. Con posterioridad algunos adoptantes, sospechando el posible origen del niño se conectaron con Abuelas de Plaza de Mayo. En estos casos, se mantuvo la convivencia con la familia adoptante, en acuerdo con la familia de origen y en estrecho contacto. Estas situaciones se resolvieron sin intervención de la justicia.
• Hubo vecinos que se apropiaron de niños, impidiéndoles el conocimiento de su historia. Estos casos, cuando el niño fue ubicado por Abuelas de Plaza de Mayo, se resolvieron por vía judicial que ordenó, tras las pruebas de histocompatibilidad sanguínea, la restitución a la familia.
• Hubo situaciones en que familiares de la línea materna o paterna mantuvieron al niño sin comunicarlo, por temor o por ignorar datos de la otra parte de la familia. Hubo situaciones resueltas por la institución y otras en las que, iniciada la democracia, se iniciaba también la búsqueda de la familia restante.

Desde entonces, nada ni nadie detiene a Las Abuelas para buscar a los hijos de sus hijos. Al comienzo, las tareas detectivescas se alternaban con diarias visitas a los Juzgados de Menores, Orfelinatos, Casas Cunas, a la vez que investigaban las adopciones de la época. También recibían, y siguen recibiendo, las denuncias que el pueblo argentino les hace llegar, como una manera de colaborar en la tarea de ubicación de los pequeños.

Con el fin de localizar los niños desaparecidos las Abuelas de Plaza de Mayo trabajan con denuncias y reclamos ante las autoridades gubernamentales, nacionales e internacionales, presentaciones ante la Justicia, solicitudes de colaboración dirigida al pueblo en general y pesquisas o investigaciones personales.

Para su trabajo la Asociación ha ido conformado equipos técnicos integrados por profesionales en los aspectos jurídico, médico, psicológico y genético.

Cada uno de los niños desaparecidos tiene una causa abierta en la Justicia a la que se agregan las denuncias que se van recibiendo con el correr del tiempo y que conforman elementos probatorios que determinan su verdadera identidad y la de los responsables de su secuestro o tenencia ilícita. La Abuelas trabajan por sus nietos, y por los niños de sus nietos, para preservar su identidad, sus raíces y su historia, pilares fundamentales de toda identidad.

El progreso científico permitió perfeccionar las técnicas de identificación genética por medio de los análisis de ADN, facilitando enormemente la tarea de identificar a los niños localizados. A partir de entonces, los problemas que debieron sortearse fueron más de orden político-social que científico-técnico. La genética ha podido ponerse del lado de los derechos humanos y posibilitar la efectivización del derecho a la identidad y la reparación a la grave violación de la apropiación de niños.

Para asegurar en lo sucesivo la validez de los análisis de sangre se ha implementado un Banco de Datos Genéticos creado por ley donde figuran los mapas genéticos de todas las familias que aún tienen niños desaparecidos. Este Banco tiene como función el almacenamiento y la conservación de la muestra de sangre de cada uno de los miembros de los grupos familiares, a fin de posibilitar la realización de los estudios que se desarrollen en el futuro.

Las Abuelas… un trabajo creativo, amoroso, minucioso, constante…

A través del Archivo Biográfico Familiar de Abuelas de Plaza de Mayo y Proyecto de Investigación Reconstrucción de la identidad de los desaparecidos se busca reconstruir en forma sistemática la historia de vida de los desaparecidos integrantes de los grupos familiares de los hijos secuestrados y/o nacidos en cautiverio durante la última dictadura militar, tanto de aquellos que aun se encuentran apropiados como de los que ya han recuperado su identidad. Se busca recuperar la identidad perdida al momento de la constitución de la entidad «desaparecido», que dio lugar a un nuevo sujeto social, negando la identidad anterior.

Para esto se entrevistan familiares y allegados de los desaparecidos, que residen en todo el territorio nacional. La metodología del proyecto se ha estructurado en base a tres ejes ordenadores:
– Un archivo biográfico familiar para cada uno de los jóvenes apropiados, con tres tipos de soportes: oral (las voces), escrito (transcripciones de las entrevistas) y fotográfico (registros actuales e históricos).
– Un documento síntesis para cada joven apropiado con las historias de vida de los desaparecidos.
– Un documento de acceso público que vincule y relacione las historias de vida.
El gran volumen de información sobre los grupos familiares del que se partió al comienzo de la investigación, así como la magnitud de los datos producidos por la misma, hizo imprescindible el desarrollo de un software que permitiera la gestión de los datos de los cientos de familiares y allegados involucrados, las relaciones entre estos y los desaparecidos, las entrevistas brindadas, las prioridades de acuerdo a la edad de las personas a entrevistar y su localización geográfica, el monitoreo de lo actuado, etc. Este software fue diseñado a partir de las necesidades del proyecto, y puede ser objeto de transferencia para proyectos de similares características.

A partir del impacto que produjo la entrega de los Archivos a los jóvenes que recuperaron su identidad, se arribó a la siguiente conclusión: también para los hijos de desaparecidos que no fueran apropiados y que buscan a sus hermanos, así como los que fueron restituidos antes del comienzo de esta investigación, acceder a las historias de vida de sus padres reconstruidas a través de los relatos biográficos múltiples cruzados resulta fundamental para transitar el proceso, siempre abierto, de identificación, apropiación de la historia familiar y construcción de la propia identidad.

Las Abuelas de Plaza de Mayo lograron restituir en Mayo de 2008 la identidad de Laura Ruiz Dameri, hija de desaparecidos durante la última dictadura militar, convirtiéndose en la nieta recuperada número 90. En el caso de la familia Ruiz Dameri es tal vez uno de los más emblemáticos de apropiación, los tres hermanos fueron llevados a diferentes puntos del país deliberadamente, para evitar que la familia en algún momento se reuniera. Pero la verdad tarde o temprano sale a la luz, los tres hermanos recuperaron su identidad y juntos podrán reconstruir la historia familiar que el terrorismo de Estado les quiso robar.

Mientras tanto, las Abuelas siguen trabajando por los que faltan.

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