Los beneficios de ser optimista en tu trabajo

El optimismo es algo muy positivo que nos ayudará a afrontar nuestro trabajo y vida con grandes ventajas respecto a las personas pesimistas.

Ser optimista, realista, pesimista… todo es posible en el momento en el que cruzamos las puertas de nuestra empresa cada mañana. Pero ¿Cuál es la mejor opción? ¿Qué resulta más recomendable para el buen desarrollo del trabajo y del negocio? Muchos especialistas recomiendan equilibrio, afrontar los retos laborales de una manera equilibrada, sin excesivo optimismo, pero también sin dejarnos llevar de manera absoluta por el pesimismo. Y con el realismo pasa lo mismo: a veces si nos pasamos de realistas lo que estamos haciendo es exponernos a cortarnos las alas.

Pero otros muchos expertos lo que recomiendan es que seas más optimista que todo lo demás. Dejan una pequeña ventana abierta al pesimismo y al realismo, pero se concentran en el optimismo. En este caso ¿Qué beneficios tenemos por ser optimistas y sentir todo lo que nos rodea de una forma positiva? A continuación, te contaremos cuáles son las ventajas del optimismo y de mirar cada inicio de día con una sonrisa y una mirada llena de ilusión por la vida.

Los cambios son más sencillos

Uno de los principales retos con los que nos podemos encontrar en el trabajo es tener que afrontar una serie de cambios que resulten extremos o demasiado preocupantes antes de comenzar. A nadie le gustan los cambios. En ese sentido, todos somos como personas mayores: preferimos seguir como estamos que introducir modificaciones en la metódica de trabajo que tengamos. La única excepción a ello es que, claro está, no nos encontremos satisfechos con nuestro empleo.

Pero si somos felices… no querremos un cambio por nada del mundo. Sea cual sea la situación, los cambios pueden llegar en cualquier momento. Y cuando lleguen, dependerá de nosotros afrontarlos de una manera o de otra. Lo bueno para las personas optimistas, es que los cambios los aceptan sin ningún tipo de problema. Ven en ellos muchos motivos positivos para afrontarlos e incluso se ilusionan por lo que va a traer esa nueva era. Para quienes no entienden su optimismo suele ser frustrante ver cómo estas personas reaccionan tan bien a los cambios e incluso cómo parece que hasta disfruten por ver lo que está por venir. Pero, por supuesto, eso no debería ser algo que afecte a los optimistas.

Si os habéis encontrado alguna vez en una situación de cambio, seguro que entendéis los beneficios de aceptar los cambios con sencillez. Ser optimistas se termina materializando como algo muy positivo que solo nos traerá cosas buenas en una temporada de cambios.

Somos más resistentes y estamos más sanos

El poder de la mente es superior a lo que podamos imaginar. Tiene una fuerza y una capacidad sensacional para lograr cosas que nos podrían parecer imposibles. Por eso, si mantenemos un estado mental positivo, optimismo y lleno de energía, notaremos que nuestro cuerpo nos proporciona un apoyo increíble para mantenernos sanos y darnos toda la fuerza que necesitamos en el día a día.

De esta manera, ser optimistas es lo que mantendrá nuestro organismo fuerte, sólido, capaz de todo. Es como si tuviéramos una inyección constante de energía directamente pinchada en nuestro organismo. O visto de una forma más fácil de entender: como si tomásemos bebida energética en vez de agua. Esa dosis de vitalidad que le da el optimismo a nuestro cuerpo es lo que nos permite estar más sanos, enfermar menos, ser más resistentes y tener una mayor capacidad para enfrentarnos a problemas de salud.

¿No os habéis fijado en que las personas optimistas suelen estar más sanas y no sufrir tantos resfriados, agotamiento o enfermedades como los demás? Es parte de lo que su cuerpo y su mente están haciendo “a cambio” de esos pensamientos positivos y optimistas que se tienen de una forma constante. Por ello, quizá sea buen momento de comenzar a ser más positivos, aunque quizá si sois personas que suelen estar enfermas, os cueste encontrar motivos para introducir esa dosis extra de optimismo. Nosotros os recomendamos que lo intentéis, porque en poco tiempo comenzaréis a ver las mejoras de haberlo hecho.

Nos comunicamos mejor

¿Con quién pensáis que tiene ganas de hablar la gente que trabaja a vuestro lado? ¿Con una persona que rebosa optimismo y positivismo por la vida o con alguien que siempre está de mal humor y lo ve todo demasiado oscuro? Todo el mundo irá a hablar con la persona simpática, la alegre, la que lo ve todo con un punto de vista positivo. Uno de los motivos de ello es porque este tipo de sensaciones se contagian. Son emociones muy positivas que saltan rápidamente entre las distintas personas. Por ello, si hablamos con alguien optimista, esa fuerza que tiene en su carácter también nos llegará a nosotros.

Esa personalidad optimista, con buen humor y creadora de ambientes distendidos, será capaz de reducir las tensiones, de relajar el ambiente y de lograr que todo vaya mejor. Las demás personas se le acercarán y se contagiarán de todo lo positivo que transmite. Además, mejorará la relación con sus compañeros de trabajo, con sus jefes y con sus clientes. Todo ello siempre tendrá consecuencias positivas.

Tendremos una vida más larga

Antes hablábamos de la forma en la que nuestro sistema inmune está más en forma gracias al optimismo que introducimos en nuestra vida. Esto, por supuesto, tiene un impacto en nuestra salud más allá del corto plazo. También vamos a disfrutar de un periodo de vida más largo, llegando a vivir más años y a tener más capacidad para evitar enfermedades mortales. Esto es algo que se ha comprobado mediante estudios científicos, en los que se ha podido demostrar que las personas optimistas tienen más posibilidades de vivir vidas largas.

En este sentido, los dos factores que se recomienda alejar de nuestra vida son el estrés y la ansiedad. Sin ellos, podremos vivir mucho más y beneficiarnos de una calidad de vida superior. Seremos más felices, lo veremos todo de una manera más optimista y estaremos mucho más sanos en todo momento.

Seremos más realistas

¿No resulta una paradoja? ¿Cómo puede ser que siendo optimistas seamos más realistas? Uno de los problemas de las personas pesimistas es que ven la vida de una forma demasiado oscura. Siempre se imaginan lo peor y normalmente llevan esos pensamientos hacia el extremo. Cuando hay algo que se encuentra en el aire, lo que piensan es tan negativo que suele estar alejado de la realidad. Porque es más probable que lo que termine pasando no sea tan malo a la vista de lo terribles que suelen ser los pensamientos de los pesimistas.

El optimista piensa en positivo, y también suele llegar hacia el extremo, pero su nivel de confianza y de previsión se encuentra más dentro de lo que resulta real y posible. Los resultados suelen estar más cercanos a la previsión del optimista que a los del pesimista, y eso es algo que ayuda a que cuando esperamos la resolución de una situación, nos encontremos con un resultado más conveniente respecto a lo que nos conviene.

Triunfaremos más

Por todos los motivos que hemos mencionado, la realidad es que llegaremos a triunfar en los negocios y en cualquier tipo de trabajo de una manera más sencilla. Las personas optimistas disfrutan de tantas ventajas que es normal que acaben teniendo suerte y obteniendo buenos resultados en sus tareas. Teniendo esto en cuenta, ¿No sería un buen momento para ser más optimistas? Seguro que todos podemos serlo un poco más.

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