Las redes sociales son responsables de tu ansiedad

Las redes sociales se han convertido en un serio problema que aumenta nuestra ansiedad, estrés y otras condiciones nocivas.

La ansiedad es algo que nos persigue a muchos emprendedores y profesionales de todo tipo de empleos. Se trata de un problema habitual y cada vez más frecuente. En ocasiones sabemos a qué se debe, mientras que otras veces nos coge totalmente desprevenidos y sin que podamos hacer nada para combatirla. Por desgracia, el problema añadido es que la sociedad parece que cada vez se expone a una mayor cantidad de factores que derivan en sufrir ansiedad. ¿Por ejemplo? Las redes sociales, ese gran problema.

Las redes sociales causan adicción, ansiedad y además se han convertido en el factor de exponernos a sufrir FOMO (Fear of Missing Out), o lo que es lo mismo, el miedo a quedarnos fuera o perdernos, a desconectarnos de lo que está pasando a nuestro alrededor o en el mundo.

No es malo informarse de lo que ocurre en el mundo, leer las noticias o verlas, pero a lo que nos están llevando las redes sociales es a un punto en el que la obsesión por saber lo que les pasa a los demás, bloque y anula nuestra propia existencia. El problema es que a veces, esas personas a las que seguimos obsesionados, ni siquiera las conocemos, sino que son individuos que nos interesan de una u otra manera y que generan un contenido del que estamos atentos.

Para ellos, los influencers, el FOMO es toda una ventaja y es gracias a lo cual están ganando dinero de una manera constante. Se aprovechan del sistema que se ha creado alrededor de su trabajo y consiguen exprimir el tiempo y la atención de los demás usuarios para su propio beneficio. ¿Cuánto tiempo pensáis que esos influencers dedican a seguir a otras personas? Posiblemente poco. Pero se están beneficiando de forma inteligente del FOMO para obtener ganancias. ¿No sería mejor que nosotros también estuviéramos haciendo lo mismo? ¿O que aprovechemos ese tiempo que nos roban las redes sociales para algo más productivo?

Estudios recientes han confirmado que, de manera indudable, las redes sociales son ese factor desencadenante que lleva a que tengamos una ansiedad galopante. Se han convertido en el talón de Aquiles de incluso aquellas personas que siempre se han caracterizado por ser capaces de mantener la concentración en el trabajo. Las redes sociales pueden con todos y, antes o después, acaban bañándote con su veneno. Eliminarlas del móvil al borrar las aplicaciones, no es la solución. Tal y como dicen los especialistas, lo que suele ocurrir en todos los casos es que solo en 1 o 2 días, los usuarios vuelven a descargar las apps. Y vuelta a empezar.

El hábito de muchas personas en el uso de las redes sociales consiste en pequeños accesos a lo largo del día, de escasos minutos, en los que comprueban las últimas publicaciones. A veces entran dirigidos por una notificación que hayan recibido en su teléfono. Otras veces es la propia ansiedad que se apodera de la mente de los usuarios, la que les empuja a que entren en la red social de turno para intentar desconectar leyendo publicaciones o viendo fotos y vídeos de otras personas. En todos los casos es igual de problemático.

Los problemas y consecuencias que genera el FOMO no son para tomárselas a broma. El impacto negativo que realiza en nuestra mente nos puede llevar a sufrir, además de la ansiedad, estrés, depresión y comportamiento obsesivo compulsivo, entre otras condiciones nocivas. Con el paso del tiempo, lo que puede ser una afectación leve, una adicción que creamos que tenemos bajo control o que no nos ocupa demasiados periodos del día, puede ir creciendo hasta que se transforme en uno de los mayores problemas con los que nos hayamos enfrentado.

Por ello, los especialistas recomiendan actuar y no dejar que las redes sociales continúen teniendo el control sobre aquello que hacemos o acerca de lo que nos preocupa. Hay que quitarles el poder. No es necesario que las saquemos de nuestra vida, ya que los propios expertos reconocen que cortar por lo sano normalmente no funciona, pero sí es necesario que les ganemos la mano y seamos nosotros quiénes determinan cómo acceder a ellas.

La mejor manera de comenzar es aplicando una serie de consejos. Por ejemplo, eliminar todas las notificaciones y avisos que tengamos configurados que procedan de las redes sociales. No necesitamos ese recordatorio constante de que hay algo “nuevo” que deberíamos consultar. Si ocurriera algo grave en nuestros círculos cercanos, nos enteraríamos más rápido por otras vías que por las redes sociales. Y, como decíamos antes, lo más posible es que lo que os entretiene en las redes sociales esté alejado de ese grupo familiar con el que tenéis trazada vuestra vida “real”.

Además, hay que trabajar para evitar la tentación. Porque somos humanos y somos muy conscientes de que si nos ponen algo muy jugoso delante nuestra teniendo una adicción, lo más probable es que vayamos a caer de una manera irremediable. Por lo tanto, comenzaremos moviendo los iconos de las aplicaciones de las redes sociales a la parte final del menú de navegación de aplicaciones. También sería recomendable mover todas estas apps a una carpeta que se encuentre poco accesible, de forma que no tengamos esa tentación de ver las apps en pantalla mientras navegamos por la interfaz por otro tipo de motivo.

También hay que asegurarse de no tener ninguna de las aplicaciones de redes sociales abiertas en el fondo de la interfaz. Eso llevaría a que terminásemos consultándolas en algún momento del día. Si las dejamos cerradas no existirá la tentación ni el riesgo de que, por un error, acabemos entrando en una. Por lo general, en el momento en el que las cerremos una vez ya no deberíamos tener este problema. Aún así, como no vamos a dejar de usar las apps en su totalidad, alguna vez las abriremos y nos expondremos al riesgo de poder dejar abierta una de ellas sin querer.

Por ello, se recomienda que siempre nos aseguremos de que no hemos dejado ninguna aplicación en el fondo, lo cual tampoco nos llevará tanto tiempo hacer. Al cerrar la app, abrimos el menú de navegación y salimos de dudas de si está o no esa app de redes sociales.

A continuación, y esto va a ser lo más complicado, es recomendable que estipuléis unos momentos del día en los que llevaréis a cabo el acceso a las redes sociales. Esto será clave para que podáis superar el problema de una forma definitiva y que recuperéis el control de vuestro tiempo. No hay una regla marcada acerca de cuántas veces tendrían que ser los accesos, pero pensemos con lógica y no nos excedamos de la forma en la que seguimos vinculados a las redes sociales. Si lo hacemos una vez por la mañana y otra vez al acabar el día, deberíamos tener más que suficiente. Con el tiempo, lo ideal sería poder reducir esos accesos todavía más e incluso que llegase un momento en el que no debiera ser algo diario.

Por último, también recomendamos hacer una limpieza en las redes sociales y reducir el volumen de personas a las que seguimos. Todas las que no nos aporten nada, deberíamos eliminarlas, en especial aquellos individuos con los que no tenemos ningún tipo de relación.

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