Los depósitos bancarios

Mucho escuchamos y leemos sobre los depósitos bancarios, pero no siempre sabemos qué son o en qué se diferencian de una cuenta corriente. Os explicamos brevemente sus características principales.

¿Qué es un depósito bancario?

Un depósito bancario es el dinero que se deposita en un banco para que este lo guarde. La diferencia principal entre los depósitos bancarios y las cuentas corrientes es que el titular de la cuenta corriente puede retirar e ingresar su dinero cuando lo desee. En el caso del depósito, el titular debe mantener el dinero durante un tiempo específico y no se permiten las domiciliaciones ni los talonarios.

Así, el dinero ahorrado no puede moverse y no hay problemas de dinero al descubierto. Es un tipo de depósito pensado especialmente para los clientes interesados en una inversión a medio-largo plazo, ya que si se desea retirar el dinero antes de lo estipulado, pueden sufrir alguna sanción económica.

Existen dos tipos de depósitos: los depósitos a la vista, donde la entidad financiera está obligada a devolver los fondos (parcial o totalmente) que el cliente ha depositado siempre que este lo requiera, y los depósitos a plazo, donde el depositario debe esperar un periodo de tiempo determinado para poder recuperar los fondos que ha confiado a la entidad.

Estos últimos son los más habituales y se dividen en depósitos a plazo fijo, que otorga la máxima rentabilidad sin asumir riesgos y suele durar de 1 a 12 meses, y a corto plazo, que normalmente se ofrecen como programa de bienvenida a los nuevos clientes y la rentabilidad es mucho mayor, aunque si se retira el dinero antes del tiempo acordado la sanción es mayor.

Las características principales de los depósitos se encuentran en la liquidez, que implica que el cliente puede retirar el dinero que ha depositado en cualquier momento, la seguridad, ya que las entidades financieras se someten a estrictos controles del Banco de España y existe un Fondo de Garantía de Depósitos, y la sencillez, ya que el depósito bancario apenas exige requisitos para la formalización.

Los tipos de depósitos que se pueden llevar a cabo en las distintas entidades financieras son la cuenta corriente y la libreta de ahorro. La cuenta corriente es un contrato bancario por el que el titular ingresa fondos en una cuenta, los cuales podrá retirar según lo desee, además de dar la posibilidad de domiciliaciones, seguros de accidentes, créditos preferenciales, anticipos de nómina, etc.

Por otro lado, la cuenta de ahorro se diferencia de la cuenta corriente en que su soporte se constituye por una libreta de ahorro, no se permiten los descubiertos en cuenta y no disponen de talonarios. Además, la retirada de efectivo se efectúa a través de la presentación de la libreta en el banco o con las tarjetas de crédito o débito y admite domiciliaciones de recibos y nóminas.

Imagen: Pixabay

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