Lo que Snoopy aprendió para ser más feliz y exitoso profesionalmente

Snoopy, el perro de los cómics, aprendió mucho a lo largo de los más de 50 años que protagonizó su tira cómica en los periódicos.

Snoopy es, por derecho propio, uno de los personajes de cómic más importantes de todos los tiempos. Su popularidad ha trascendido más allá de las viñetas e incluso de sus películas para transformarse en un personaje que está en todas partes y al que todo el mundo conoce. Tal es su fama que incluso ha superado en popularidad al protagonista principal de los cómics originales, Carlitos, que por su condición de humano tiene mucho menos tirón comercial.

Aunque normalmente pensamos en el propio Carlitos, Charlie Brown, como fuente de inspiración, en parte porque representaba en la época una forma de que su autor volcara sus inquietudes sobre el papel, también es cierto que Snoopy nos ha enseñado mucho. No sorprende teniendo en cuenta que el autor, Charles M. Schulz, también lo utilizaba como recurso artístico para volcar en él contenidos autobiográficos.

A los emprendedores y a cualquier persona en general, las vivencias de este divertido perro nos pueden enseñar mucho. Por ejemplo, practicando deporte. Snoopy fue capaz de aprender a perder y hacerlo con deportividad, alegrarse por la victoria de otra persona, no rendirse nunca y, al mismo tiempo, ser un buen compañero con los demás miembros de su equipo. Posiblemente más de un deportista tendría que fijarse en sus experiencias para aprender algo sobre cómo afrontar la vida.

Aplicando este aprendizaje a los deportes o a cualquier situación o competición, Snoopy también aprendió que lo más importante no es ganar y ser los primeros, sino disfrutar de lo que se está haciendo. A veces le restamos valor, cuando emprendemos y el negocio no sale tan bien como nos hubiera gustado, a la realidad de que nos estamos ganando la vida como nos gusta. Tener pasión por lo que hacemos y hacerlo con ganas es más importante que llegar a ser los primeros.

Otra cosa que Snoopy aprendió con rapidez fue que la risa, la carcajada sana y no forzada, es la mejor medicina para cualquier problema que podamos llegar a tener. Por ello, ante situaciones críticas, estrés y problemas, no hay que olvidar buscar la oportunidad de reírse un rato. Él y su fiel amigo Woodstock son grandes amantes de la risa y seguro que si recordáis los dibujos animados de Snoopy podéis oír en vuestra cabeza esa clásica risa que tenía el famoso perro.

Snoopy aprendió de su dueño, Charlie Brown, que esforzarse es importante para poder alcanzar las metas. No olvidemos esos momentos en los que Carlitos, un auténtico negado para el béisbol, decidía ponerse a entrenar por mucho que estuviera nevando. Mientras él entrenaba, sus amigos descansaban en casa o jugaban haciendo muñecos de nieve, pero él seguía intentando ser mejor jugador.

También aprendió que la amistad se cimienta en aspectos como la lealtad y la confianza, dos valores a los que siempre se tiene que poder recurrir cuando hablamos de buenos amigos. En su caso, su amistad con Charlie Brown llegó a ser mucho más que una relación de dueño-mascota.

Snoopy entendió, con el tiempo, que es importante entender la necesidad de tener expectativas reales ante la vida. Eso nosotros lo podemos aplicar a nuestro camino en los negocios. Si tenemos expectativas realistas y se produce una catástrofe o algún tipo de problema, no llegaremos a recibir un golpe tan duro que si soñábamos con los ojos abiertos con un futuro en el cual llegásemos a tener una de las mayores fortunas del mundo.

Tampoco hay que perder la confianza en uno mismo, nunca. Snoopy siempre escribió y le gustaba crear historias. Aunque sufriera rechazos, siempre confiaba en sí mismo y se autodefinía como el mejor autor de la histoira. Los rechazos nunca le detuvieron en su afán de disfrutar de lo que hacía y en seguir creando nuevos personajes y libros que enviara a las editoriales. Si un perro que posiblemente no sea Shakespeare escribía y no se amilanaba con los rechazos, ¿Cómo puede ser que nosotros seamos tan flojos en algunas ocasiones?

Snoopy aprendió a establecer prioridades para todo tipo de situaciones, a dar importancia a lo imprescindible y a saber qué era aquello prescindible. Esto nos puede sacar de muchos apuros y es algo que deberíamos tener bien grabado en nuestra cabeza. ¿Qué necesitamos en el contexto en el que nos movemos? ¿Todo lo que hacemos en el trabajo es necesario? ¿Hay alguna forma de exprimir nuestro talento y productividad? Quizá estemos malgastando recursos y no nos hayamos dado cuenta.

Además, no olvides dos cosas. La primera: la importancia de madurar profesionalmente. Sufrirás derrotas que no deben hacerte tirar la toalla. Y tendrás victorias que no deben hacerte creer que eres un dios. La segunda: no dejes de maravillarte y de asombrarte por todo lo que te rodea. La vida es maravillosa a muchos niveles y tú formas parte de ella, por lo que disfruta del momento fugaz durante el cual estamos vivos.

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