Las lecciones que nos enseñó el creador de Snoopy y Carlitos

El autor de Snoopy y Carlitos vivió muchas dificultades, pero llegó a materializar su vida tal y como siempre había deseado hacerlo.

Charles M. Schulz falleció el 12 de febrero del año 2000. En ese momento, quedaban pocos años para que se lanzara el primer iPhone, se estrenara la red social Facebook y viera la luz Twitter. No sabemos cómo habría reaccionado el artista a todo ello, pero ante otro tipo de progresos siempre se mantuvo activo. Falleció a los 77 años después de haber pasado su vida dedicada a la creación de las tiras del cómic Peanuts, el que protagonizan Carlitos, Snoopy y tantos otros personajes inmortales.

A lo largo de su vida Schulz publicó nada más y nada menos que 17,897 tiras de Snoopy y su querido Charlie Brown. Muchas otras, por supuesto, seguro que se quedaron en su mesa de trabajo. Se trataba de un autor meticuloso que siempre estuvo volcado en su trabajo y al que le gustaba dibujar y crear por encima de todo. De la forma en la que vivió podemos sacar algunas enseñanzas que se podrían aplicar a cualquier persona que esté emprendiendo o que busque vivir cumpliendo sus sueños.

Reinventarse de forma constante

Una de las cosas a las que ha enseñado el autor ha sido a la necesidad de mantenerse en constante actualización. Esto es algo que a las empresas les ha pasado factura en los últimos meses, cuando se han encontrado con que aquellas no preparadas para el teletrabajo han tenido serias dificultades para seguir el ritmo. En el caso del autor, su costumbre era hacer una revisión del diseño de sus personajes cada 10 años. En cada década llevaba a cabo un reajuste y hacía modificaciones en el aspecto de los distintos miembros de la banda de los Peanuts.

Lo hizo durante 5 décadas hasta que, en el último diseño, se manifestó muy contento y satisfecho con el aspecto definitivo que les había dado. Si bien en su ausencia se han realizado algunos ajustes en medios necesarios, como el cine o los videojuegos, la última versión que hizo el autor ha sido la que ha prevalecido y que se considera la definitiva de los personajes. Para las empresas, como para el dibujante, es muy importante hacer una valoración de sí mismas cada cierto periodo de tiempo y ver en qué se puede actualizar el rendimiento del negocio para que se pueda subir al tren de las últimas tecnologías y tendencias.

Sé fiel a tus objetivos

El trabajo de Charles M. Schulz le convirtió en uno de los autores más importantes en la historia del cómic, pero ese éxito no llegó de la noche a la mañana. En realidad, pasaron algunos años hasta que la situación laboral del autor le convirtió en una estrella. Antes de eso, había dibujado y dibujado porque le encantaba y porque tenía la meta de dedicarse a ello a lo largo de toda su vida. Era su sueño y su pasión.

Su objetivo estaba marcado a fuego y él mismo reconoció que hubiera seguido dibujando incluso si no le hubieran llegado a pagar. Para él era lo más importante en su vida e incluso la forma en la que podía liberarse de sus cadenas y de encontrar una oportunidad de ser felices.

Peanuts, en cierta manera, fue una obra biográfica en la que el autor compartió con el mundo sus sentimientos y vivencias. Se veía reflejado en Charlie Brown, pero también en Snoopy. Los usaba a los dos como forma de sacar fuera toda la rabia que tenía en algunas ocasiones, y la depresión y tristeza que tenía en muchas otras. Incluso se delató así mismo cuando comenzó a tener un romance fuera de su matrimonio con una fotógrafa y sus personajes comenzaron a hablar de cómo creían haber encontrado el sentido al significado de ser feliz.

A Schulz, por mucho que le ocurriera, nunca se le fue de la cabeza su plan original: seguir dibujando y llevar a que sus personajes fueran conocidos entre público de todas las edades.

Aprendizaje constante

En el año 1965 se estrenó en televisión el especial animado de algo menos de media hora A Charlie Brown Christmas, conocido en España como La Navidad de Carlitos. El proyecto le pareció muy interesante al autor cuando se lo pusieron sobre la mesa, pero si quería estar implicado de verdad en todo el proceso creativo y mantener el control sobre su obra, tendría que obtener nuevos conocimientos.

En poco tiempo, el autor de Peanuts, se vio ante la necesidad de aprender a dibujar a sus personajes de una manera distinta para que se convirtieran en estrellas de la televisión. No dejó nada en el aire porque quería tener control absoluto sobre la forma en la que sus personajes se verían en la pequeña pantalla. Por ello, aprendió y aprendió y el resultado que se logró fue simplemente espectacular.

No solo se emitió con mucho éxito en 1965, sino que abrió el camino a muchos otros episodios animados de Peanuts que repetirían la popularidad. Además, tal fue la influencia que tuvo el episodio navideño, que este se ha continuado emitiendo en televisión a lo largo de las décadas e incluso continúa viéndose en muchos países cada año cuando llega la Navidad. Así, el esfuerzo que invirtió en aprender a dominar la animación, le sirvió para mejorar el alcance de su obra.

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