Intentarlo o no intentarlo: la pregunta de muchos emprendedores

Hablamos de ese momento ante el cual se encuentran la mayoría e los emprendedores antes de tomar la decisión de llevar a cabo su proyecto.

Una gran cantidad de emprendedores se encuentran ante la duda de qué hacer con sus carreras una vez han alcanzado el punto en el que tienen que tomar una decisión. Llegar a ese “punto” es algo que puede ocurrir bajo distintas circunstancias. Pueden darse casos como:

  • Has acabado la universidad y buscas una meta en la vida
  • Tienes un buen proyecto en las manos que “te quema” y quieres ir a por ello
  • Has terminado contrato con tu empresa y estás, de nuevo, en la casilla de salida
  • Llevas un tiempo parado y necesitas un objetivo
  • Has dado un traspiés con tu último negocio y quieres volverlo a intentar

Son distintos perfiles, pero todos coinciden en algo común: pueden llevarte a la gloria del emprendedor, aunque también es posible que supongan un fracaso con el cual no logres triunfar. Eso es algo que no sabes. Nunca se tiene la certeza completa de si alcanzaremos el éxito o el fracaso. La cuestión es que no lo sabemos si no lo intentamos. Y ahí es donde entra en juego la pregunta que todos los emprendedores se plantean en algún momento de sus carreras: ¿intentarlo o no intentarlo?

Si no lo intentas, te podrías arrepentir

Vamos a tratar de explorar distintas ideas en este artículo que podrían ayudarte a que tomes una decisión sobre qué hacer. Eso sí, en ningún caso queremos presionarte o hacer que decidas algo en base a lo que nosotros te hemos planteado. Haz una valoración de todo lo que hemos escrito y piensa bien cuáles son tus objetivos, tus miedos y tus metas.

Lo primero en lo que hacemos especial hincapié es en el riesgo que existe. Es cierto es que hay un riesgo al que nos enfrentamos, pero ese riesgo también significa la posibilidad de exponernos al éxito. Desde nuestro corazón de emprendedores os diremos que lo mejor es que lo intentéis. Que os lancéis a la piscina al menos una vez. Siempre teniendo en cuenta vuestras responsabilidades, la situación en la que os encontréis y todo lo que esté a vuestro alrededor. Pero si dejáis un plan o una meta de vida sin intentar cumplir, seguro que siempre os arrepentiréis por ello.

¿Sabéis los típicos personajes de película ya adultos o ancianos que tienen mal humor y se arrepienten de no haber intentado algo tiempo atrás? Eso es algo en lo que todos nos podemos convertir. Y nadie quiere eso. El tiempo pasa para todos y nos lleva de una manera irremediable hacia el final del camino. Hay que intentar aprovechar ese tiempo de la mejor forma posible y materializar los proyectos con los que hayamos soñado en algún momento. Al menos intentarlo. Si no sale bien, tendremos oportunidad de levantarnos y continuar con el camino.

Pero, si tenemos oportunidad (y siempre hacemos especial hincapié en este factor), es mejor que lo intentemos y que no nos arrepintamos después. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Principalmente, que perdamos tiempo. Pero el tiempo es relativo. Podemos conseguir más en 1 año si nos salen bien las cosas que en 2 años si nos salen mal, lo cual puede sonar a obviedad, pero implica que por perder un poco de tiempo no tenéis que desanimaros ni entrar en una depresión. Otro aspecto es el volumen de presupuesto que necesitéis invertir en vuestro proyecto. Si se trata de una cantidad demasiado elevada, quizá queráis pensar más a fondo la idea de llevar a cabo vuestros planes, el momento en el que lo haréis o cómo os aseguraréis de tener todos los frentes cubiertos.

No te desanimes por los comentarios que leas

Hay dos tipos de comentario que nos pueden desanimar: los buenos y los malos. Si no estamos muy relajados y tenemos dudas, tanto un tipo de comentario como otro nos harán sentir mal. Y este es un claro problema, porque nadie quiere verse en ese tipo de situación. Al fin y al cabo, ya tenemos suficientes dudas con las cosas que nosotros mismos pensamos, como para que la influencia de comentarios de otras personas también sume a la hora de tener un mayor dolor de cabeza.

¿Cuáles son los comentarios positivos que nos pueden desaminar y contribuir a que estemos en una situación más complicada para tomar una decisión? Se trata de todos aquellos de personas que han triunfado y que nos hacen pensar “¿Por qué no puedo conseguir yo eso mismo?”. Esto pasa de manera más habitual de lo que nos gustaría. Sobre todo, si estáis habituados al uso de LinkedIn, eso se convertirá en una trampa mortal para vuestro estado de ánimo.

Lo único que hacemos es ver el éxito de los demás y sentirnos pequeños porque no nos visualizamos alcanzando un éxito como el suyo. Nos hacen lamentarnos por los errores que hayamos cometido en el pasado y no nos dejan avanzar. No son buenos comentarios que leer cuando estamos un poco sensibles o en el filo de la posible desesperación por no tomar una decisión. En lugar de ello, nos vendrían mejor, comentarios de apoyo o de solidaridad, de esos que te hacen subir el ánimo sin que te estén empujando hacia un lado u otro en la tabla de decisiones.

Por su lado, los comentarios negativos que no nos van a ayudar nada también son habituales. El que menos nos gusta y que más consideramos culpable de hacernos sentir el vértigo del emprendimiento, es el mensaje en el que otras personas que han seguido un camino como el cual podríamos seguir, hablan de su fracaso. Esto incluye comentarios sobre sus malos resultados económicos, sobre el mucho trabajo que tienen que hacer y no se ve recompensado o acerca de cómo creen que van a abandonar y tirar la toalla. Todos esos comentarios nos hacen pensar que no debamos emprender ni intentarlo, porque “si ellos han fallado, ¿Por qué conmigo será distinto?”. De nuevo, es un pensamiento equivocado.

Por una parte, cada emprendedor es distinto y, aunque intentéis hacer el mismo proyecto, no tiene por qué salir de la misma manera. Dependerá de cómo lo emprendáis, de cómo trabajéis y de las particularidades que hayáis aportado al negocio para personalizarlo e intentar triunfar. Además, es posible que ese emprendedor al que estéis leyendo haya cometido algún error o no sea realmente tan bueno o eficiente como tú. Además de esto, deja una pequeña ventana abierta a la posibilidad de que esos comentarios que has leído no sean ciertos, sino que hayan sido exagerados para que personas como tú se mantengan al margen y no generen un escenario de mayor rivalidad y competencia.

Esto último no suele ocurrir, pero es una posibilidad que existe y se saben ejemplos de profesionales y empresas que han optado por esa vía para tratar de quitarle interés a sus rivales por continuar adelante. Son, eso sí, casos específicos muy concretos, por lo que no penséis a partir de ahora que todo el mundo que habla de malos resultados está inventándoselo con esas intenciones.

Si nos caemos, nos podemos levantar

Una de las características que mejor representan a las personas es la capacidad que tenemos para levantarnos cuando nos caemos y así continuar hacia adelante. Unas veces puede costar más que otras, pero siempre acabamos sacando fuerzas de flaqueza para impulsarnos y seguir con nuestra vida. Por eso no deberíamos tener tanto miedo a la hora de emprender, porque siempre vamos a tener la posibilidad de recuperarnos y volver a poner en marcha nuestro camino (algo diferente es si hemos tropezado en multitud de ocasiones y nos encontramos en un punto crítico).

Todo es cuestión de ver la situación con una perspectiva que resulte adecuada, realista y conveniente de forma que tengamos la posibilidad de intentarlo dentro del colchón de seguridad que nos proporcione nuestra propia vida. Pero no pensemos que si nos tropezamos y caemos no vamos a tener la oportunidad de seguir. Si bien en algunos lugares del mundo se ve el fracaso como algo muy definitivo, en otros un fracaso solo es una piedra más en la estructura que se forma a lo largo de toda una vida.

Lo importante no es ese tropiezo que hemos sufrido en mitad del camino, sino el final del camino. Por ello, no temamos equivocarnos, caer o sufrir algún tipo de error que nos haga replantear todo lo que hemos hecho o podríamos hacer en la vida.

¿Y si triunfamos?

Es más fácil pensar en lo malo, que en lo bueno. Por ello son habituales los momentos en los que pensamos en el fracaso y en que no vamos a tener la oportunidad de cumplir nuestros sueños. Pero ¿Y si nos sale bien? ¿No deberíamos pensar también en ello? Al fin y al cabo, si partimos de cero, las posibilidades de que nuestros planes salgan bien o salgan mal son del 50%. No deberíamos decantarnos por uno de los lados antes de ponernos a trabajar y de ver cómo van las cosas.

Intentemos ser más positivos y mirar al futuro sin tanta preocupación, sin tanta presión, sin sentirnos víctimas y sin pensar que, de todas todas, vamos a fracasar. En la mayor parte de los casos siempre hay soluciones hasta para las malas situaciones, en especial si contáis con un colchón financiero al que podáis recurrir. A veces, todo es cuestión de enfoque y de actitud. Eso influye mucho en los resultados que vayamos a conseguir. No podemos esperar que el mundo se abra ante nosotros si estamos caminando despacio y con miedo. La mentalidad triunfadora es un estado de ánimo que puede influir en el desarrollo de los acontecimientos, así que no tengamos miedo en hacer todo lo posible para motivarnos a nosotros mismos y creer que podemos con todo.

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