Hábitos que te pueden llevar al éxito profesional

Os damos algunas ideas de hábitos que podéis adoptar con el objetivo de mejorar vuestro rendimiento como emprendedores.

Todos tenemos hábitos personales que pueden ser beneficiosos para nosotros y ayudarnos a ser mejores profesionales. Pero también es posible que tengamos hábitos que no sean tan beneficiosos y que nos estén lastrando. En cualquier caso, lo importante es que siempre estamos a tiempo de introducir nuevos hábitos en nuestro día a día y así intentar a llegar alcanzar un mejor rendimiento en nuestras tareas. La gran pregunta es, ¿Qué hábitos son los recomendables?

En las próximas líneas te vamos a dar algunas ideas de hábitos que podrían beneficiarte de forma sensible e instaurar una serie de prácticas habituales en tu vida que acaben llevándote hacia el éxito profesional. Sobre todo, no te obsesiones con la adopción de estos hábitos, ya que es posible que algunos de ellos no se puedan aplicar a tu caso particular.

Comienza el día con el trabajo más productivo

El inicio de la jornada es uno de los grandes problemas de muchos profesionales y emprendedores. Si elegimos mal la forma con la que comenzar a trabajar, es posible que antes de lo que podamos imaginar ya haya transcurrido toda la mañana y nos encontremos con que tampoco hemos hecho demasiado. Y el problema es que ese sentimiento se arrastra a lo largo de todo el día y nos lastra de forma significativa, llevando a que no emprendamos el resto de tareas con tanta energía y motivación como pudiéramos tener en otro tipo de contexto.

Por eso es necesario que seamos inteligentes y que comencemos el día con una tarea que sea realmente productiva y que aporte a nuestro negocio, a ser posible, un beneficio inmediato. Por lo tanto, selecciona la tarea que tenga la máxima prioridad y trabaja en ella hasta que la hayas completado. Utiliza ese momento de inicio del día en el que tienes más energía y emprende la tarea para hacerla con los mejores resultados.

Después de esa primera tarea, dedica un periodo de tiempo a distintas tareas que pueden incrementar el rendimiento de tu negocio, aunque no aporten ingresos directos. Tras esto, dedica tiempo en el que bajarás el ritmo, para responder mensajes, llamadas y hacer ese tipo de trabajo social que todos tenemos por delante cada uno de los días. Trata de no extender este periodo de comunicaciones hasta el resto de la jornada, porque necesitarás dedicar el tiempo a tareas más productivas.

Y, sobre todo, recuerda que tú tienes tu propio horario y planificación y que este no puede cambiar por los deseos de otras personas. Solo puede haber una serie de urgencias y situaciones concretas en las que valores que modificar lo que tenías planeado o tu estándar de trabajo puede llegar a ser más beneficioso para tu trabajo que seguir con tu propio hábito laboral.

Haz un espacio para ti mismo

El emprendedor estándar vuelca todo su tiempo en el trabajo que está realizando, o casi todo el tiempo. El resto del tiempo que no está trabajando e intentando llevar su proyecto adelante, el emprendedor lo usa para dedicarlo a la familia, los amigos o las responsabilidades, como recados. Su gran problema, el de la mayoría de todos los emprendedores, es que eso deja las 24 horas del día totalmente quemadas y convierte, el tiempo libre del emprendedor, su momento de relax, en las horas que utiliza para dormir. Y eso, por desgracia, es una de las situaciones más tristes con las que nos podemos encontrar.

Lo que ocurre es que volcamos toda nuestra esencia y día en los demás y nos olvidamos de nosotros. No dedicamos a nosotros mismos ni siquiera una hora de tiempo. Quizá aprovechemos los minutos que vamos al baño para jugar una partida en el móvil. Pero eso no es vida. Antes o después terminaremos explotando y encontrándonos en una situación de la que muchos emprendedores no pueden salir. Esa situación puede acabar afectando al negocio, a la relación con la familia o a la propia salud del emprendedor. Por ello, es necesario hacer un cambio en el hábito antes de que la situación vaya a peor.

Te recomendamos que dediques una parte del día a tus necesidades, tus aficiones o algún tipo de proyecto que te llene de una forma especial y te aporte ilusión. Puede ser cualquier cosa con la que disfrutes, incluso si la llevas a cabo en el ordenador. Pero de hacer esto último, asegúrate de que le dedicas toda tu atención y que, mientras estás en el ordenador, no piensas en el trabajo o haces tareas laborales en segundo plano. Dedícate al 100% a ti mismo y deja, durante ese tiempo, que todo lo demás se quede en espera.

Trabaja en metas a corto plazo

Trabajar con objetivos a corto plazo siempre es recomendable, pero no todos lo hacemos de una forma conveniente. En muchas ocasiones cumplimos pequeños objetivos de forma continuada y, cuando ya llevamos un tiempo de esta forma, perdemos el enfoque. Lo que ocurre es que hemos enredado tanto las metas y los procesos, que es fácil quedarse a medio camino sin tener muy claro cómo tenemos que seguir o cuáles eran los planes a largo plazo.

Por ello, aunque es conveniente trabajar con objetivos a corto plazo, al mismo tiempo es necesario que lo hagamos visualizando y teniendo en nuestra cabeza un objetivo a largo plazo global. De esta manera avanzaremos con mejores resultados y mantendremos un progreso en paralelo que nos ayudará a mantener la coherencia en los distintos trabajos que realicemos. Además, al tener un objetivo a largo plazo, lo que evitaremos será perder tiempo y quedarnos en blanco durante amplios espacios en los que no seremos productivos. Si tenemos una motivación a largo plazo siempre seremos productivos a un nivel superior y tendremos unas metas que nos mantendrán activos sin que nos encontremos ante espacios oscuros bloqueados sin saber qué hacer.

Protege tu tiempo

El tiempo nos limita a todos y es el factor que siempre nos persigue. Desde que nacemos tenemos un reloj biológico con una cuenta atrás que se va reduciendo, porque sabemos que un día falleceremos. Es ley de vida. Por ello, sabemos que tenemos un tiempo limitado, unos años, unos meses, unas semanas, unos días, unas horas y unos minutos.

El emprendedor protege su tiempo como su principal activo. No hay nada más importante que el tiempo. De tener tiempo y dedicarlo a sus metas depende que pueda llegar a triunfar, a hacer todo lo que tiene pensado y a lo que debe prestar importancia. Por ello, tener el hábito de proteger tu tiempo no será algo negativo, sino que se convertirá en una práctica muy favorable para tu trabajo. Y, mientras proteges el tiempo, no olvides todas esas personas o cosas que suelen absorberlo sin pensar en lo valioso que es tu tiempo para ti. Es frecuente que nos encontremos con esos factores que nos roban el tiempo y que lo hacen sin que nos genere ningún tipo de beneficio o placer a nosotros.

Apóyate en la tecnología

Son muchas las ocasiones en las que nos concentramos demasiado en lo que estamos haciendo y en hacerlo de la forma más natural posible para nosotros. Pero con ello, lo que hacemos es dejar pasar la oportunidad de sacar el máximo partido a los últimos recursos tecnológicos. Es importante que seamos conscientes de que el software, las aplicaciones y otras herramientas de tecnología nos pueden ayudar mucho. Y aunque siempre es difícil saber qué nos podría beneficiar más, lo que resulta adecuado es mantenernos abiertos a la idea de introducirlas en nuestro día a día.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...