Benchmarking: Evaluación Comparativa en la Empresa

El benchmarking es un proceso que consiste en seleccionar un patrón de referencia respecto al cual se compara una función de la empresa, el producto o la organización en su conjunto.

El benchmarking es un proceso que consiste en seleccionar un patrón de referencia respecto al cual se compara una función de la empresa, el producto o la organización en su conjunto. A continuación, explicaremos que depara el futuro para esta herramienta tan útil y beneficiosa en la organización:

Si acaba de iniciar el camino de la evaluación comparativa, ahora mismo tal vez no le interesará saber lo que hay más allá. Al fin y al cabo, acaba de aprender los principios de esa valiosa técnica para la mejora de las empresas. Tal vez opinará que sería prematuro mirar más lejos y por encima del horizonte. No obstante, y para redondear su comprensión del concepto general, interesa conocer lo que piensan las compañías más «maduras» en esto del benchmarking, aunque sólo sea para recortar en el decurso de los próximos años unos puntos más de esa importante diferencia entre ellas y nosotros.

De acuerdo con una encuesta realizada entre las empresas del Reino Unido, en 1990 pocas conocían el valor de la evaluación comparativa como herramienta de gestión. Era entonces una novedad y un tema estimulante. Si nos retrotraemos otros cinco años, a 1985 y a los Estados Unidos, de las 500 principales de la lista de Fortune apenas un puñado aplicaba activamente las técnicas de benchmarking.

Hoy día todas las multinacionales investigan o aplican la evaluación comparativa con intención de retener su ventaja competitiva a nivel mundial. De modo que aunque por ahora nos encontremos sólo investigando lo que pueden ofrecer esas técnicas, nos hallamos en buena compañía. Sin embargo, las entidades que las han utilizado y aprovechado durante la última década arriesgan un inconveniente considerable: la institucionalización. Cabe pensar que en algunas de esas compañías se haya exagerado el rol de la evaluación comparativa llevándolas a enfrentar con menos entusiasmo otras presiones del mundo empresarial, o que haya decaído la comunicación al creer que todo el mundo estaba al corriente del tema.


En una organización que ha triunfado en todo el mundo es posible que se tienda a perder la humildad básica que implica el reconocimiento de que alguien, en algún lugar, quizás esté haciendo las cosas mejor que nosotros. En estas compañías hay que inyectar sangre nueva para que se reanude el esfuerzo pionero de los instigadores iniciales. Mediante grupos orientados a la clientela y a los proveedores se introducirían las nuevas ideas y el estímulo para seguir buscando en todo el mundo, mirando por el otro extremo del telescopio. Es decir, desde el punto de vista del consumidor, las comunicaciones deben refrescarse continuamente. Al cambiar los métodos y el estilo de comunicación, se creará un renovado interés hacia los temas de la evaluación comparativa. No se olvide, además, que los recién ingresados en la organización tendrán que aprender cómo entendemos nosotros la ética de la evaluación comparativa y la filosofía Kaizen.

SONY una empresa donde se aplica el benchmarking – Fuente de Foto: PicApp, Autor: GettyImages

Los desarrollos a través de Internet y el creciente uso de redes de área local e internas facilitan el intercambio de información y agilizan mucho el establecimiento de asociaciones con vistas a las comparativas. En cuanto al porvenir del método, se nos escapa ya que, habiendo definido la evaluación comparativa como una mejora continúa, ello implica que el proceso debe proseguir por tiempo ilimitado.

No hay duda de que todas las organizaciones podrían «darse más maña» en captar e intercambiar información. También sería de desear que mejorasen los programas de ordenador que se utilizan como auxiliares para comparar procesos, ya que con ello ganaríamos tiempo para estudiar las diferencias en vez de dedicarnos a elaborar representaciones cada vez más persuasivas sobre el papel o en pantalla.

En cierta medida todos estamos limitados por el volumen de lo que estemos dispuestos a invertir en nuevas tecnologías para el intercambio de información. Algunos comentaristas aducen que el principal impedimento al desarrollo de la evaluación comparativa es la falta de una clasificación de los procesos. O dicho de otro modo, si todas las empresas utilizasen la misma terminología para describir procesos similares o incluso iguales, se facilitaría en gran medida el análisis proceso a proceso.

Nuevas Tecnologas presentadas por Dell – Fuente de Foto: PicApp, Autor: GettyImages

En la actualidad se pierde mucho tiempo describiendo en detalle un proceso hasta que nos damos cuenta de que es el mismo que tiene un competidor, sólo que bajo otro nombre. Si llegase el día en que todas las organizaciones practicasen comparativas como parte de su operativa habitual, lo mismo que actualmente todas tienen balances contables, o políticas de remuneración; los operadores de los programas de evaluación podrían comparar cada vez más procesos marginales, algunos de los cuales quizá contienen esa ventaja competitiva por pequeña que sea. Entonces el Kaizen se habría convertido en una realidad cotidiana.

A medida que se desarrollan las organizaciones, y atendido que el rendimiento hoy día (ejemplificado por procesos cada vez más eficientes) va siendo tan importante como el que ayer medíamos por medio de índices financieros, cabe imaginar que los futuros directores de rendimientos llegarán a reportar ante el consejo de administración y su opinión sobre mejores procesos tendrá tanto peso como hoy lo tiene la del director financiero encargado de buscar los recursos.

La velocidad del cambio tecnológico es tan grande que cada vez será más difícil mantener el ritmo de la mejora de procesos, en tanto que el captar datos y mapear un proceso suele ser más lento, en muchas organizaciones, que implementar nuevas maneras de hacer las cosas. Se acumularía así un retraso de análisis pendientes, lo cual indica la necesidad real de una futura base de datos universal sobre procesos que pudiera ser utilizada por las empresas suscriptoras como medio para ponerse al día en cuanto a las nuevas ideas, a ser posible en pantalla y a escala mundial.

Cambio Tecnológico – Fuente de Foto: PicApp, Autor: GettyImages

No cabe duda de que la gestión total de la calidad (TQM) y la reingeniería de procesos empresariales (BPR, Business Process Reengineering) se perfeccionarán y ganarán todavía más en concreción, como suele ocurrir cuando madura un concepto empresarial. En el corazón de todas estas filosofías de mejora del rendimiento estará siempre la necesidad de recopilar los datos relevantes, efectuar comparaciones e instigar un procedimiento mejor. La evaluación comparativa abarca esa disciplina básica. Aunque se desarrolle diez veces más rápida en el siglo XIX, seguirá siendo necesaria. La excelencia futura en ese terreno será obra de personas mejor preparadas y más expertas, redes electrónicas de datos que podrán compararse con más facilidad, y mayor número de directivos conscientes de que la primera categoría mundial en calidad sólo puede alcanzarse gracias a los métodos de medida, no leyendo cuentas de resultados. Y medir procesos significa aplicar técnicas de evaluación comparativa.

Créditos de las Imágenes:

Imagen 1 izquierda: Fuente PicApp, Autor: Corbis

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