Consejos útiles para teletrabajar con éxito

La fórmula del teletrabajo no es de fácil adopción si no tenemos experiencia con ella, pero os damos algunos consejos que os ayudarán.

El teletrabajo se ha transformado en una realidad para millones de personas y empresas. Pero, no obstante, introducirse en esta nueva forma laboral no es algo tan simple como quedarnos en casa, estar en pijama todo el día y trabajar delante del ordenador. Es más complicado de lo que puede parecer y es imprescindible que apliquemos una serie de recomendaciones. Si todavía no te has habituado al teletrabajo, te invitamos a que tomes nota de lo que te vamos a comentar para intentar mejorar tu día a día laboral.

Crea tu espacio de trabajo

El principal error que se comete con el teletrabajo es pensar que podemos trabajar en cualquier lugar de la casa sin ningún tipo de problema. Habitualmente, lo que hacemos la primera vez es sentarnos en el sofá con el ordenador portátil en el regazo y quitarle hierro al asunto pensando “aquí estoy soberanamente bien”. Pero, por supuesto, eso no dura. Pronto nos damos cuenta de que no hay manera de mantener un espacio de trabajo tan poco profesional y apreciamos que no hay forma de concentrarse ni de alcanzar nuestro mayor nivel de productividad.

Por ello, lo que tenemos que hacer es establecer un lugar de trabajo en casa que sea realmente una mini-oficina. Y no sirve que sea en, por ejemplo, la habitación de tu hija (como es posible que tu esposa te haya recomendado cuando estabas organizándote teletrabajando). Por mucho que tu hija tenga una mesa de escritorio firme y amplia, no es la solución. Tienes que buscar un sitio que puedas convertir en tu espacio. No importa que sea más grande o más pequeño, pero sí que tiene que ser algo privado para ti y tu trabajo. Servirá con una esquina en tu propio dormitorio, por ejemplo, donde puedas instalar una mesa en la que colocar tu ordenador, la pantalla y donde tengas tus papeles y herramientas de trabajo.

Debe ser un lugar donde te sientas bien y en el cual realmente te dé la sensación de que estás trabajando. Así mismo, es recomendable que sea un sitio donde no sufras interrupciones constantes. Por ello, lo ideal es, como decíamos, el dormitorio. Por supuesto, si tienes un despacho u otro espacio similar, es mucho más recomendable, pero nos ponemos en la situación de alguien con una vivienda de dimensiones más o menos normales en las que los hijos ya tienen ocupadas las habitaciones extra.

Ese espacio que has personalizado para su uso teletrabajando es recomendable que tenga, como decíamos, todo lo que vayas a necesitar. Piensa, antes de comenzar el trabajo, qué es lo que necesitas: papeleo, herramientas o incluso consumibles diarios, como puede ser una taza de café. A partir de ahí, estarás a gusto y podrás trabajar. Y si sufres interrupciones, recuerda que no pasa nada por cerrar la puerta del dormitorio para concentrarte y trabajar mejor. Al fin y al cabo, estás en casa, pero eso no significa que no estés trabajando.

Establece un horario y rutina

Seguro que no te sorprendes al descubrir que, teletrabajando, lo que acabas haciendo es trabajar más horas y no menos como podrías haber imaginado en tus fantasías. Lo cierto es que se trabaja más y es frecuente que nos dejemos llevar por la intensidad de lo que estamos haciendo y que no paremos incluso cuando deberíamos haber parado (si tienes horas extras, felicidades, pero no suele ser lo habitual).

Como forma de intentar evitar estos excesos, lo mejor que puedes hacer es establecer una rutina y un horario laboral. Es decir, levantarte todos los días a la misma hora, dejar de trabajar en el momento que determines, pero siempre asegurándote de que sea dentro del mismo rango de tiempo. No es una mala idea compaginar tu horario con el del resto de tus compañeros de oficina, lo que ayudará a establecer un buen ritmo de trabajo.

Por otra parte, no olvides que este no es un momento en el que se recomiende desmadrarse en tus horarios de sueño. Al no tener que ir a la oficina podemos pensar que esta es la ocasión ideal para quedarnos hasta las tantas viendo la televisión. Pero ¿Sabéis qué ocurre después de una maratón nocturna de series? Que a la mañana siguiente hay que levantarse para trabajar, vayas o no vayas a la oficina. Por ello, piensa y actúa con cabeza para que sesiones nocturnas de larga duración no se acaben convirtiendo en un factor que te lleve a reducir tu rendimiento laboral.

No desaparezcas

Una de las cosas que nos ocurren con el teletrabajo es que tendemos a “desaparecer”, al menos hasta que recibimos la primera bronca por parte de nuestro jefe y ya no nos olvidamos más. Este es un problema, ya que por mucho que no estemos en la oficina, no implica que podamos estar en paradero desconocido. Seguramente nuestros compañeros o superiores necesiten saber dónde estamos durante el horario laboral y así poder solicitarnos cualquier trabajo que sea necesario.

No ignoréis los mensajes de correo electrónico, los mensajes de WhatsApp o las llamadas, porque lo único que hará será daros problemas y que os metáis en problemas. Tampoco es necesario que respondáis los mensajes de forma instantánea como si la vida os fuera en ello, pero sí que tenéis que hacerlo de manera frecuente. Pensemos que, incluso estando en casa, el teletrabajo significa estar presentes en el entorno laboral de la misma manera en la que lo haríamos si estuviéramos en la oficina.

No te aísles

Si vives solo, el teletrabajo puede ser el trampolín hacia el aislamiento social. O es algo que sea recomendable, ya que acabará provocando consecuencias negativas en tu día a día. Por ello, especialmente si eres un poco sensible al aislamiento social o si sueles ser una persona que disfruta más en soledad que con personas a tu alrededor, no está de más que te presiones un poco para salir de casa.

De vez en cuando puedes llevarte el trabajo a otro sitio en el cual, al menos, te cruces con gente. Por ejemplo, es muy frecuente irse a una cafetería tipo Starbucks para trabajar cómodamente. O también puedes irte a una biblioteca, lo que incluso podría ser recomendable para el trabajo que estés realizando. Y, si tu oficina sigue abierta, no está de más que alguna vez te des una vuelta para saludar a las personas que sigan trabajando presencialmente porque no tengan la posibilidad de hacer teletrabajo.

Come de una forma adecuada

Otro de los pecados del teletrabajo es que descuidamos nuestra alimentación. Es bastante frecuente que dejemos de hacer comidas en condiciones y que nos pasemos a los snacks. Y sí, es cierto que podemos sobrevivir a snacks sin buena comida, pero con el paso de los días y las semanas será algo que pasará factura a nuestro organismo (sobre todo al peso). Por ello, tenemos que darle la importancia que se merece a la comida, a la cena y al desayuno o la merienda en el caso de que hagamos esta última. Por otra parte, no dudéis en tener café a mano y beber mucha agua, puesto que necesitaréis hidrataros y mantener un buen estado de salud.

Lleva a los niños a la guardería

Hay quienes aprovechan la oportunidad de teletrabajar para pensar que, por ejemplo, pueden ahorrarse el dinero de la guardería y dejar a los niños en casa. Al fin y al cabo, tú vas a estar en el hogar, por lo que podrías ocuparte de ellos. Desgraciadamente, es poco probable que eso termine de una manera exitosa. El motivo de ello es que cuidar a los niños es algo más que estar en casa. Tendrás que estar pendiente de ellos, ayudarles con lo que necesiten, atenderles o entretenerles. Eso derivará en que tu tiempo para trabajar se verá reducido y el nivel de atención que pondrás en el trabajo se reducirá de forma considerable. Todo ello influirá en tu productividad y dejará claro que no te has amoldado bien a las necesidades que tiene el teletrabajo.

Además, os traemos algunos consejos para teletrabajar siendo jefe o líder de grupo. El teletrabajo ha llegado a todos los departamentos y posiciones de las empresas. Eso implica que personas que se encuentran en puestos de dirección y liderazgo también tienen que adaptarse a la necesidad de trabajar desde sus casas. Es frecuente que, cuando se habla de consejos para teletrabajar, se concentren en los empleados y que nadie piense en los líderes. Por ello, nosotros también hemos querido hablar de lo que puede mejorar el rendimiento laboral de estos profesionales.

No abandones a tus empleados

El teletrabajo es nuevo para todos, tanto para ti como para tus empleados. Eso significa que van a necesitar ayuda, porque tú eres el encargado de supervisar que están realizando su trabajo de una manera conveniente. Por lo tanto, no desaparezcas, no abandones a tu equipo a su suerte. En lugar de ello, te tienes que asegurar de estar disponible para ellos, de ayudarles en el proceso de adaptación a esta nueva forma de trabajar y de resolver cualquier duda que tengan.

También serás la persona más idónea para ayudarles a estructurar su forma de trabajar, su planificación y sus distintas responsabilidades mientras trabajan a distancia. Muchos empleados se ocuparán de todo ello por sí mismos y no necesitarán mucha guía, pero otros estarán menos familiarizados con esta manera de trabajo y requerirán todo tu apoyo.

Establece una política de teletrabajo

Si tu empresa no lo ha hecho por ti, asegúrate de que pones unas reglas, unos límites o una política de teletrabajo que ayuda a que todo el mundo sepa cómo tiene que comportarse y qué hacer. Eso evitará que la situación se complique o se salga de la normalidad. Y si tu empresa ya ha definido una guía de conducta respecto al teletrabajo, lo que es recomendable que hagas es hablar con todos los empleados a tu cargo para asegurarte de que tienen claro cómo deben actuar en todos los sentidos.

Eso evitará muchas situaciones incómodas en las que quizá tengas que recordar a los miembros del equipo cómo tienen que actuar mientras están teletrabajando.

Aprende a gestionar los resultados

Tener a tu equipo teletrabajando es distinto que si los tienes a todos en la oficina y puedes ver, a grandes rasgos, si están concentrados en lo que hacen o si se pasan el día en la máquina del café hablando con sus compañeros de oficina. Se da por entendido que, a distancia, no podemos ver nada de lo que hace el empleado. Por ello, la opción principal pasa por cambiar la manera en la que se gestiona y la forma en la que se valora lo que está haciendo un empleado.

Ahora hay que fijarse menos en la actitud presencial del trabajador para concentrarse únicamente en los resultados. Eso es lo que acaba siendo importante teletrabajando. Si el empleado hace un buen trabajo, aunque quizá parezca que está invirtiendo más o menos horas de su tiempo, al final lo importante serán los resultados y no el cómo se llegue a ellos.

Saca lo mejor de tu equipo

Piensa que tus empleados también son nuevos en el teletrabajo y que van a tener dificultades para acostumbrarse a lo que significa trabajar en casa. Por ello, tienes que hacer todo lo posible para ayudarles, como intentar que utilicen su tiempo laboral en aquellos procesos que se les den mejor y en los que puedan llegar a obtener un máximo nivel de rendimiento.

Como responsables de equipo, nosotros somos quienes tenemos que estar pendientes de que todo funcione de manera adecuada y de que todos los empleados disfruten de una experiencia positiva. Al hacerlo, verás cómo todo el equipo trabajará con un mejor rendimiento y cómo el teletrabajo resulta más sencillo, lo que os llevará a obtener resultados más exitosos y que la empresa no llegue a tener ningún problema con la adaptación. El teletrabajo, como veréis, puede ser un cambio de lo más positivo, pero hay que saber tomárselo en serio para sacarle el máximo partido.

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