Consejos para organizar tu día de trabajo y alcanzar mayor productividad

Aplicando estos consejos e ideas tendremos la oportunidad de aumentar nuestro nivel de productividad cada mañana.

Para un emprendedor, cada mañana puede ser una batalla. El inicio del día tiene capacidad para convertirse en nuestra mayor losa, en aquello que nos frene más, porque es posible que no lleguemos a ordenarnos de la forma adecuada para poder alcanzar el éxito a lo largo de las próximas horas. Por ello es conveniente que siempre tengamos en nuestra cabeza una serie de pautas, consejos o ideas que nos permitan poner rumbo a enfrentarnos al día que tenemos por delante de la mejor forma posible. ¿Qué es lo que podemos hacer para ello?

La lista de tareas es imprescindible

Hagamos lo que hagamos, sea cual sea nuestro trabajo u objetivo a lo largo del día, debemos partir de la necesidad de tener una lista de tareas. Con ella es como de verdad llegaremos a cumplir nuestros objetivos y como podremos iniciar nuestro camino a lo largo del día de manera adecuada. La lista de tareas nos ordena y nos permite establecer una visión global de todo aquello que tenemos que hacer para que los siguientes pasos se puedan realizar con mayor sencillez.

Resuelve aspectos que pueden estar en el aire

Si parte de nuestro trabajo depende de otra persona, lo mejor es asegurarnos de que la otra parte nos ha dado lo que necesitamos cuanto antes. Por ejemplo, pongamos que necesitamos confirmación de un cliente o de un empleado, colaborador o asociado, para poder continuar con lo que estamos haciendo. Eso requerirá tiempo para recibir la confirmación. Por ello es recomendable que intentemos conseguir la confirmación lo antes posible. Para ello podemos recurrir al correo electrónico o el teléfono, pero lo bueno es hacerlo a primera hora de la mañana y que así no tengamos ningún obstáculo en el desarrollo de nuestro día. El concepto ideal es que podamos ponernos a trabajar de seguido y que nadie nos interrumpa.

Haz lo difícil primero

Salvo que seas una de esas personas a las que empezar el día por algo complicado acabe llevándolas a que su nivel de productividad se caiga por los suelos… te recomendamos hacer lo difícil lo primero. El motivo de ello es la forma en la que vamos a poder hacerlo con más rapidez, porque estamos más cargados de energía y cómo cuando lo tengamos hecho, sentiremos que somos capaces de todo y seguiremos trabajando a buen ritmo. Si hacemos lo difícil al principio, lograremos que el resto del día y el resto del trabajo que tengamos que hacer nos parezca mucho más sencillo.

No tengas el correo electrónico abierto siempre

Si dejamos el email abierto de forma permanente, lo más probable es que nos despistaremos demasiado. No ocurrirá porque recibamos notificaciones de mensajes importantes que nos distraigan, sino porque la mente humana se despista con facilidad y lo más probable es que acabemos entrando de vez en cuando a mirar qué hemos recibido o a ver “si hemos recibido algo”. Por ello es mejor estipular unos momentos en los que comprobaremos el correo, unas horas específicas a lo largo del día.

Haz pequeños descansos

Algunos estudios indican que el cerebro humano se concentra mejor en una tarea cuando realizamos bloques de esfuerzo que dividimos en periodos de entre 90 y 120 minutos. Esto significa que, aunque hay excepciones, va a ser más productivo para nosotros trabajar seguidamente sin desconcentrarnos durante ese periodo de tiempo y hacer un descanso después, que intentar estar trabajando horas sin parar. Eso evitará que nos despistemos en pequeños instantes y nos ayudará a incrementar la productividad.

Márcate objetivos fáciles de lograr

Este es un aspecto complementario a la lista de tareas de la que hemos hablado al inicio del artículo. Lo que hacemos al crear una serie de objetivos fáciles de cumplir es motivarnos e insuflarnos una dosis de energía para continuar trabajando. Es el concepto de la gamificación puro y duro, el cual funciona en todo tipo de negocios, empresas y sectores. Al hacerlo seguro que notamos cómo poco a poco vamos haciendo ciertas tareas con un mejor rendimiento.

Dedica un espacio de tiempo a trabajar sin molestias

Si trabajamos en la oficina, tendremos que establecer un periodo de tiempo en el cual no nos veremos interrumpidos por absolutamente nadie. Este tiempo nos permitirá trabajar a máxima capacidad y, por ejemplo, afrontar los retos más complicados con la mayor capacidad. Si trabajamos en casa, quienes no nos tendrían que interrumpir no son los compañeros de trabajo, sino nuestra familia. Todo se puede hablar y organizar para que, por ejemplo, durante dos horas al día podamos tener este tipo de privacidad que tan bien nos vendrá a la hora de hacer trabajos exigentes.

No dejes temas a medias

Aunque a final del día quizá suponga que tengamos que trabajar un poco más de lo previsto, es recomendable que no dejemos temas abiertos al final de la jornada que tengamos que gestionar al día siguiente. Eso haría que se redujera nuestro nivel de atención al día siguiente. Siempre es mejor que comencemos los días de cero y que así no tengamos nada en la cabeza que nos ralentice.

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