MAB, una salida para las pymes

En este panorama económico actual, plagado de incertidumbre, en el que los bancos no prestan dinero, empiezan a surgir soluciones alternativas para financiarse y seguir creciendo, como es la salida al Mercado Alternativo Bursátil (MAB). La salud de las pymes es clave en el tejido económico del país y por eso es necesario que se reactiven.

En este panorama económico actual, plagado de incertidumbre, en el que los bancos no prestan dinero, empiezan a surgir soluciones alternativas para financiarse y seguir creciendo, como es la salida al Mercado Alternativo Bursátil (MAB). La salud de las pymes es clave en el tejido económico del país y por eso es necesario que se reactiven.

MAB

Después de años de parón que, paradójicamente, coincidieron con el boom de la economía española, cuando no era necesario salir al extranjero para hacer negocios, hoy son las pymes las que están tomando la delantera en el proceso de internacionalización de la economía española”, afirmaba Enrique Quemada, consejero delegado de One to One Capital Partners, banco especializado en operaciones corporativas para pequeñas y medianas empresas.

En cuanto a los fondos propios comenta que “en un momento como el actual, en el que la sequía de crédito para las pequeñas y medianas empresas es prácticamente total, la capacidad de captar recursos propios se convierte en la clave del crecimiento e, incluso, de la supervivencia de una compañía” y añade que “en este sentido la salida a bolsa es una opción excelente, porque, por un lado, permite financiar las necesidades de la empresa sin recurrir al apalancamiento y, por otro, no implica la pérdida de control de la compañía por parte de los socios, puesto que sólo se coloca en el mercado una parte minoritaria del capital”.

También se refiere al hecho de que las compañías necesitan financiar su crecimiento con un nivel adecuado de liquidez, lo cual no siempre es posible dadas las circunstancias. Respecto a ello afirma que “las llamadas empresas gacela crecen mucho, pero se arriesgan a morir de éxito”.

Añadía quea menudo existe una diferencia temporal de 120 días entre los pagos y los ingresos que aseguran el flujo de caja adecuado. Sin financiación ni recursos propios, este período se hace demasiado largo y puede llevar a una pyme en pleno crecimiento al concurso de acreedores”.

Hace hincapié en la idea de notoriedad y transparencia asegurando que “una salida a bolsa, aunque sea al MAB, implica necesariamente una importante campaña de comunicación, que transmita los valores, la misión y la situación financiera de la compañía. Por lo tanto, se trata de una espléndida oportunidad para dar a conocer la empresa”.

Respecto a los costes de financiación señala que “una mayor transparencia de la información financiera se traduce en una mayor facilidad a la hora de conseguir financiación por parte de las entidades financieras”. También da importancia al talento de las próximas generaciones: “Los jóvenes profesionales más cualificados suelen preferir las empresas cotizadas a las que no están en bolsa”, afirmaba al ejecutivo de One to One.

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