La revolución de las ONG

Las ONG deberán replatear su misión y sus objetivos para acercarse más a la sociedad y conseguir financiación externa antes que del Gobierno, pues con los recortes, las ayudas disminuyen drásticamente.

Las ONG deben revlucionarse para poder mantenerse

El recorte presupuestario en la política española de cooperación internacional ha sido tan drástico que se ha reducido hasta los 2.048 millones de euros, lo que representa el 0.2% del PIB, que dista bastante del 0.7% al que se aspiraba. Este hecho repercute directamente a las ONG, que como denuncian los integrantes de Intermón Oxfam, supone la destrucción de 32 años de ayuda al desarrollo.

Los efectos negativos de esta situación no sólo afectará a las ayudas y proyectos que repercuten en millones de personas, sino que implica una concepción del mundo y de las relaciones internacionales basadas en la desigualdad y la insolidaridad, además de una falta de reflexión en términos de seguridad global.

Sin embargo, esta actitud insolidaria puede suponer una ocasión para la renovación y mejora de las ONG, ya que las organizaciones han tendido a depender en exceso de la financiación pública, lo que ha llevado a una imposibilidad de independencia política. No obstante, las organizaciones que pretendan subsistir tras este desastre, tendrán que buscar fuentes de financiación que mantengan la sostenibilidad de sus proyectos.

Para ello, es necesario un replanteamiento de su misión y sus objetivos para acercarse más a la sociedad. Deben convencer de la importancia de su trabajo a las personas que colaboran con ellos económicamente, y no al Gobierno. Tendrán que venderse de otra manera, con menos números y más resultados. Es necesario que sean más transparentes, eficaces e innovadoras, o es muy probable que terminen desapareciendo.

El Secretario de Estado de Cooperación Internacional, en el Congreso de los Diputados, indicó que las ONG, como el resto de los actores de la cooperación “tendrán que representar su labor”. Una frase que no ha gustado mucho entre las organizaciones y se ha tomado como una ofensa o alejamiento por parte del Secretario del Estado, que hasta ahora había sido muy cuidadoso en sus referencias a la sociedad civil. Sin embargo, es hora de reinventarse, ya que a través de la independencia, las ONG tendrán mayor capacidad para adecuar las políticas exteriores para que la contribución al desarrollo y la defensa de los derechos humanos tengan su merecido lugar.

De esta manera, podrán exigir con más contundencia los cambios necesarios en las políticas económicas y comerciales que son necesarias para motivar el desarrollo en los países con menos recursos.

Es posible que esta reivindicación ponga en peligro muchos puestos de trabajo, pero no es motivo para dejar de lado un cambio sumamente necesario. Las ONG deben aprovechar esta oportunidad para emprender su propia revolución interna como expresión de un auténtico movimiento político.

Algunas veces, para alcanzar la prosperidad y poder exigir cambios, es necesario estar preparados para cambiar, o incluso a desaparecer.

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