La filosofía de compartir

Hace un par de meses el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo cerrar MegaUpload y capturar a su fundador, Kim Dotcom. Más escondido ha quedado el debate sobre el porqué de su fortuna, pues si la plataforma que abastecía de entretenimiento gratuito a millones de usuarios hubiera sido de Universal Pictures o de Warner Bros, quizás los grandes del cine no deberían contar tantas pérdidas millonarias. Más allá de que Dotcom sea un criminal, también es cierto que ha cambiado un modelo de industria que se mantenía fiel a sus creadores, los hermanos Lumiére. Lo mismo pasó con Sean Parker y su Napster; le obligó a pagar multas millonarias pero cambió para siempre la industria de la música, que desde Spotify y iTunes ya casi no recordamos cómo era.

La industria cultural debe cambiar su concepto de negocio

Si se cierra MegaUpload y no se cambia el modelo de distribución, aparecerá un sustituto más potente y difícil de cerrar. Sin ir más lejos, el colectivo Anonymous ya ha lanzado una plataforma calcada a MegaUpload, Anonyupload, con los servidores alojados en Rusia, y que funciona íntegramente con donaciones de los usuarios.

La piratería sólo se puede combatir ofreciendo un producto mejor. El usuario ya no quiere el contenido en propiedad, como un DVD, quiere acceder a este contenido en su pantalla y NetFlix en Estados Unidos, pueden dar buena muestra de que hay un modelo bien viable. El auténtico dolor de MegaUpload es que ha dado munición para atacar la tendencia natural de la comunidad internetera a compartir información y conocimiento, que no debe confundirse con rippeando un disco y subirlo a la red. El problema de la Ley Sinde y de la SOPA no es que nos deje sin series, sino que puede herir de muerte una de las características fundamentales de la red, la voluntad de compartir y de colaborar.

El emprendedor chino Isaac Mao conceptualizarse como una filosofía, el sharismo. Según Mao y su proyecto, la libre circulación de información y conocimiento en la red sólo hace que enriquecer la sociedad y mejorar la sabiduría colectiva. En los últimos años, Mao ha rodeado el mundo realizando talleres con creadores de contenido, productores y distribuidores para trabajar como pueden sacar provecho de difundir su obra. Algunos van más allá, como una comunidad nacida en Suecia que se conoce como Kopimismo. Directamente apuestan por la desaparición de la propiedad intelectual y la libre copia de contenidos, de ahí el nombre, que consideran casi un acto sagrado.

Algunos decidieron compartir su conocimiento con el mundo y van camino de conseguir cambiarlo, como el caso de Salman Kham. En 2006, este graduado del MIT de origen indio creó la Khan Academy, una universidad gratuita que ofrecía lecciones breves en YouTube impartidas por docentes destacados, explicando conceptos de matemáticas o física, entre otras muchas materias. Hoy en día, la Khan Academy tiene casi 300.000 suscriptores y sus vídeos se han reproducido, gratuitamente, más de 120 millones de veces.

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