La fatiga de las Pymes españolas

Las Pymes españolas se encuentran en una situación de crisis extrema. Así lo hace saber el Presidente de CEPYME Jesús María Terciado Valls al analizar la situación actual de las pequeñas y medianas empresas en el país.

La situación de las Pymes españolas es crítica

Jesús María Terciado Valls, Presidente de CEPYME, hace un análisis exhaustivo de la situación de las pymes españolas ante la época de crisis, en el que explica que, a punto de afrontar el último trimestre de este 2012, en un ejercicio realmente difícil, las pymes españolas no solo cohabitan con la incertidumbre, sino que empiezan a acusar el estrés generado por esta nueva recesión, la segunda en menos de tres años, enviándonos señales, cada vez más intensas, de fatiga.

Si bien el gobierno, a lo largo del año, ha emprendido varias reformas destinadas a las empresas, la reforma del mercado laboral y la actualización de los pagos a proveedores por parte de las Administraciones autonómicas y locales, no eran las que reclamaban las organizaciones empresariales. Si bien reconocen que la reforma del mercado laboral ha mejorado la flexibilidad interna de la empresa en beneficio del empleo, también son conscientes de que los resultados y los beneficios de la misma tardan en llegar. No obstante, están seguros de que llegará, a pesar de la contra campaña que han llevado los sindicatos.

Sin embargo, el pequeño y mediano empresario sigue viviendo la misma situación que hace un año, por lo que echa en falta que el Gobierno se ocupe también de la economía real que viven día a día las pymes en España.

Las repercusiones de la crisis siguen haciendo mella en la estructura de las pymes. Hasta 2009 pudieron mantener los márgenes de beneficio, pero posteriormente, el deterioro que han sufrido ha ido aumentando considerablemente, a diferencia de las grandes empresas, que han conseguido mantener sus pérdidas. Esta diferencia responde a la dependencia de las pymes respecto a la evolución de la demanda interna, que sigue con datos negativos.

Además de esto, las pymes siguen sin conseguir financiación, ya que las entidades bancarias ponen muchas dificultades para obtener créditos. A todo ello hay que sumarle el aumento de los impuestos, que si bien es una medida que se espera que pueda corregirse en un periodo de tiempo relativamente corto, no se comprende que el ajuste del gasto público no haya afrontado una reducción estructural que facilite una adaptación del sector público al nuevo estado de los ingresos.

En un país que se encuentra desde hace tiempo en recesión, con una demanda que decrece progresivamente, con un mercado centrado en las normativas autonómicas en vez de buscar la unión del mismo, con una burocracia desmesurada, sin inversión pública, sin alicientes a la inversión privada, con el aumento de los impuestos y un sector financiero en crisis y clausurado para las pymes, ¿cómo no entender la desesperación del pequeño y mediano empresario?

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