La adopción internacional debe quedarse como último recurso

La adopción internacional debe ser un último recurso

El principio general que rige las normas internacionales referente a los menores, dictamina que el interés superior del niño debe prevalecer sobre todo lo demás. Sin embargo, averiguar qué es lo mejor para el niño no es fácil cuando lo bueno, lo posible, lo deseable y lo menos malo se mueve confusamente dentro de todo el proceso.

Según los especialistas, el descenso de las adopciones internacionales desde 2004 (45.299) hasta 2011 (23.500) surge del aumento de los controles y la disminución de los menores en situación de ser acogidos, lo que es una buena noticia. Sin embargo, también están los que se oponen a esta tendencia, como la profesora Elizabeth Bartholet de la Universidad de Harvard, que considera que el aumento de los controles puede provocar que miles de menores tengan que pasar su infancia en orfanatos o se queden sin la posibilidad de ser adoptados.

Adolfo García, coordinador general de Cora en España, admite que la normativa internacional “exige unas infraestructuras que es imposible que muchos países tengan, o requisitos como una asistencia médica específica” que son complicados de cumplir. A pesar de los inconvenientes que pueda acarrear, asegura que “en la práctica, es mejor tener que no tener” todas las medidas de protección a la infancia. Respecto a la subsidiariedad, coincide con que “la adopción internacional debe de el último recurso, porque supone renunciar a lo más valioso que tiene un país”. Sin embargo, una experta considera que “el más elemental derecho humano es crecer en familia”.

En China, por ejemplo, que es el país que más niños envía a otros países, han descendido las prácticas de adopciones internacionales de 13.000 a 4.000 desde 2005. El progreso económico y el establecimiento de algunas políticas gubernamentales han provocado que haya menos niños disponibles. Además, las familias chinas adoptan más y nacen menos niños no deseados. Las autoridades han endurecido los requisitos a las familias extranjeras para poder adoptar, excluyendo a todos los que no conformen una familia tradicional.

Además, también existen otro tipo de inconvenientes con la adopción internacional, como el orgullo nacionalista, no sólo en China, sino también en Rusia, y cuestiones religiosas, sobre todo de algunos países islámicos que no quieren que sus niños se eduquen en religiones diferentes a la suya.

No obstante, Susan Bissel, jefa de Protección Infantil de Unicef asegura que, normalmente, cuando se lleva a cabo un proceso de adopción internacional, es por “la preocupación que han producido casos de irregularidades en el proceso […]. Habitualmente estas restricciones se han aplicado de forma temporal, para que los países pudieran suscribir el convenio de La Haya”.

Foto: edusierra a ArteyFotografia

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