Iceberg, la orca albina

Los científicos rusos han descubierto una orca albina, a la cual ya han llamado ‘Iceberg’, por el color de su piel, parecido al hielo. Es un hecho muy peculiar y muy poco frecuente, ya que las orcas son de color negro y blanco, pero Iceberg es completamente blanca, cosa que ha despertado el interés de muchos científicos para investigar las causas. La orca se encontró en el Pacífico Norte, al este de la Península de Kamchatka, y científicos de las Universidades de Moscú y San Petersburgo la filmaron y fotografiaron.

En primer lugar, han detectado que Iceberg es una orca adulta, ya que tiene una aleta dorsal de casi 2 metros. Así pues, según el responsable de la investigación Eric Hoyt, la ballena debe tener más de 16 años y es macho. Además, goza de buena salud, de modo que el color de su piel no ha afectado en su desarrollo físico al largo de todos estos años. Anteriormente, ya se habían encontrado otras orcas albinas, pero eran más jóvenes. Iceberg es la primera orca adulta albina que se ha descubierto hasta el momento.

La orca vive en una comunidad, formada por 12 miembros más. Según los estudiosos, forma parte de una de las 61 unidades sociales de las orcas en esa región. Durante más de 12 años, muchos investigadores han estudiado las orcas que se encuentran en esos mares dentro del proyecto Far East Russia Orca Project. Iceberg se encuentra perfectamente integrado en su entorno y tiene una buena vida social. Según han podido ver los científicos, la orca se encuentra con su madre y su hermano, algo que es muy positivo y es señal de buena salud, ya que estas ballenas conviven con sus madres de por vida.

Los científicos, a partir de este descubrimiento, se proponen conocer la causa de esta pigmentación tan extraña en la ballena. En los 70, una orca nacida en cautividad en Canadá era completamente blanca, pero en ese caso, se debía a que sufría el síndrome de Chediak-Higashi, que consiste en un trastorno que afecta a múltiples partes del cuerpo y que provoca diferentes mutaciones. Se quiere ver si Iceberg también sufre este síndrome o no. Pero probablemente no sea así, ya que la orca desgraciadamente falleció el año 1972.

Para poder analizar correctamente el estado de la orca, se le debería practicar una biopsia. Pero los científicos liderados por Eric Hoyt se oponen, ya que no quieren poner en peligro su vida y apuestan por realizar más observaciones. Según Hoyt, lo importante es “mantener la salud de los océanos para que estas sorpresas sigan siendo posibles”. Además, ha celebrado la diversidad de la naturaleza, que demuestra que todavía hay mucho por conocer en el mundo salvaje.

Fuente: RTVE

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