En el mundo hay 21 millones de trabajadores forzosos

21 millones de persones, más de la mitad de ellas mujeres, trabajan de forma forzosa en todo el mundo en un negocio que genera 110.000 millones de euros anuales.

Hablar de esclavitud en pleno siglo XXI puede parecer algo descabellado, pero los datos que acaba de publicar la Organización Internacional del Trabajo (OIT) están sobre la mesa, y son algo más que preocupantes. Según al agencia para el empleo de la ONU, en el mundo hay 21 millones de trabajadores forzosos, un negocio muy lucrativo que genera cada año 150.000 millones de dólares, unos 110.000 millones de euros. Y ninguna región, incluida la Unión Europea, se libra de esta esclavitud moderna.

Nadie duda que estamos ante unos beneficios que son ilegales, ya que el trabajo forzoso lleva implícito un elemento de coacción. Los trabajadores sometidos a él no han dado su consentimiento para realizar esa actividad, y no puede abandonarla voluntariamente; sino que se ven forzados a realizar esta práctica debido a la pobreza y a la falta de ingresos, factores a los que hay que añadir otros elementos de riesgo como las migraciones, la falta de educación y el analfabetismo y el género.

Este es un factor muy importante, ya que más de la mitad de los esclavos de hoy en día son mujeres. Dos tercios de los beneficios del trabajo forzoso los genera la explotación sexual a la que están sometidas niñas y mujeres de todo el mundo, actividad a la que hay que añadir el trabajo doméstico. El resto de ganancias las generan la agricultura, la construcción o la industria. Llama la atención que los diferentes estados del mundo generan el 10% de este empleo forzoso mediante el empleo carcelario no regulado el reclutamiento de niños soldado.

El sudeste asiático es la región que más dinero genera gracias al trabajo forzoso, unos 37.800 millones de euros al año, y es la que concentra a la mayoría de trabajadores forzosos, cerca de 12 millones que representan el 56% de los que hay en todo el mundo. A continuación aparece la Unión Europea, con 34.200 millones seguida del resto de países de Europa central y oriental, que junto a los países de la Comunidad de Estados Independientes generan 13.100 millones.

Los países de Europa oriental y la Comunidad que agrupa algunas de las repúblicas que se desintegraron de la Unión Soviética también son el lugar con una mayor presencia del trabajo forzoso, ya que afecta a 4’2 de cada 1.000 trabajadores. Para atajar este problema la OIT propone medidas como apoyar la organización de los trabajadores, la promoción de una inmigración basada en los derechos contra el empleo clandestino o más dinero para educación y formación profesional que ofrezca más posibilidades de empleo a los trabajadores vulnerables.

Vía: RTVE

Foto: Dale Ellerm

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