El cuarto mundo se extiende

Vivimos en un mundo donde los recursos están muy mal distribuidos, de modo que hay personas que son muy ricas y otras que son muy pobres. Las diferencias entre países desarrollados y subdesarrollados son muy grandes, más bien abismales. Los países del Norte tienen mayores recursos que los del Sur, que viven en condiciones muy malas poniendo en peligro la vida de sus ciudadanos.

Vagabundo

En el ritmo frenético de los países más ricos conviven los más desamparados y pobres

Según acaba de publicar la ONU, África debe acabar con la hambruna que sufre el 27% de la población para que se produzca un crecimiento económico en el continente. En los últimos 10 años, su economía solo ha crecido un 5%, en parte por la subida de los precios de las primeras materias, la agricultura, la construcción y otros servicios. Lo bueno sería impulsar la agricultura, de modo que sea suficientemente productiva como para que no haya tantas personas pasando hambre, y así poder desarrollar otras industrias.

Pero esta no es la única pobreza que existe, ya que está el considerado cuarto mundo, que consiste en personas en exclusión social dentro de países desarrollados. Es decir, hay personas que por su condición están más desamparadas y desprotegidas incluso en los países ricos. Este es el caso de los ancianos, por ejemplo, pero también por las personas con pocos recursos económicos, los niños y marginados sociales por no tener hogar, o los que tienen una familia desestructurada.

Según el Informe sobre el Trabajo en el Mundo 2012 publicado por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), la pobreza en los países subdesarrollados ha disminuido, citando como ejemplos América Latina y Asia. Sin embargo, ha pasado lo contrario en los países ricos, ha aumentado la pobreza. Como causa de la crisis económica, el aumento del paro, los trabajos precarios, la reducción de salarios y los recortes sociales, la situación de las familias han empeorado.

El informe alerta que este problema puede pasar de generación a generación, de padres a hijos. Además, el paro juvenil parece que es un problema que no se soluciona incluso con el crecimiento de las economías. Normalmente, se solía identificar la pobreza con el paro, pero el problema es que actualmente hay muchas personas trabajando que son pobres. Además, las políticas de austeridad ya tienen repercusiones en los derechos sociales, poniendo como ejemplo Alemania, Canadá, Suecia o España, donde los recortes en salud pueden poner en riesgo el derecho a la sanidad para todos.

Hay que asimilar que la pobreza en el primer mundo ya existía antes de la crisis económica, pero ahora se ha acentuado. El cuarto mundo implica poner en peligro la integridad de las personas más vulnerables, pero también abre una brecha cada vez más grande entre ricos y pobres, esta vez dentro de un mismo país. Y es cuestión de todos luchar para que esta diferencia entre poderosos y víctimas sea cada vez menor.

Foto: Edward Allen L. Lim en Flickr

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