De cómo mi amigo se adentró en la red social-laboral Toolea

Mi amigo, el empresario, volvió a mi casa ayer. El hombre había recuperado el ánimo tras su desventura con el Sparrow para iPhone. Al final se ve que los desarrolladores del programa van a conseguir que el aparato le pite cada vez que le llega un e-mail. Su iPhone emitirá un ruidito cada dos por tres, él será feliz con los graznidos de su mascota y el resto desearemos enjaularlos a los dos cuando interrumpa por enésima vez una cena. Caso cerrado.

Como decía, ayer estaba exultante. Como buen directivo de su empresa, tiene un perfil profesional en Facebook, utiliza Twitter para propagar sus artículos sobre el fino arte de gestionar grupos de trabajo y, además tiene abiertas varias pestañas con webs laborales como LinkedIn, para buscar nuevos candidatos. Eso sin contar el gran número de blogs que aparecen en su barra de marcadores. Mi amigo es un tipo omnipresente en la red. A veces creo que un día seguirá gestionando su infinidad de cuentas de correo y redes sociales sin darse cuenta de que le ha desaparecido la empresa. Por Dios, pero no le deseo ningún mal.

El caso es que ahora me cuenta que se acabó lo de desayunar delante del ordenador por culpa de las mil y una cuentas que habitan su imperio de la barra de marcadores. Mi colega ha descubierto Toolea, una red social -mucho más que una red social, asegura- para el mundo laboral. Me dice que él ya conocía la existencia de la plataforma en cuestión -por supuesto, él las conoce todas- pero que la versión dos punto cero es una auténtica pasada. A saber: le permite mantener el contacto con todos sus compañeros de empresa, intercambiar infinidad de archivos, administrar tareas, fijar citas en el calendario y gestionar -¡oh, sí!- sus queridos grupos de trabajo.

Pero lo que más le fascina no es eso, qué va. Resulta que dentro de Toolea hay una red social para expertos en la que se intercambian información profesional, se dan consejos y te pueden votar según la relevancia de lo que cuentes; además de comentar cualquier cosa. Es decir, una especie de cúpula de sabios del mundo empresarial, con su caché, sus galones electrónicos, su prestigio, su todo.

Mi amigo, que por si no lo he dicho es un tipo templado, prudente y poco voluble, ha corrido a borrar sus demás cuentas profesionales y se ha volcado en Toolea. Además, según me cuenta, la empresa -española- va a lanzarse al mercado norteamericano y hasta dispone de una versión en alemán. Lo único que le mosquea es que está disponible para Android y no para iOS, pero le han prometido que pronto podrá disponer de él en su iPhone. ¿Podría ser más feliz?

Fuente | Genbeta Wwwhats new

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