Marina d’Or Golf, ¿sueño o quimera?

Marina d’Or Golf, uno de los proyectos faraónicos que estaban proyectados en el litoral valenciano, continúa a la espera de que llegue un inversor con los 6.000 millones de euros necesarios para hacerlo realidad, lo que no se sabe si pasará algún día.

Ya han pasado casi tres años desde que se aprobó la construcción de Marina d’Or Golf, el proyecto estrella del constructor Jesús Ger, fundador y dueño de Marina d’Or, pero esta macrourbanización continúa estancada y nadie, ni siquiera su ideólogo, sabe si algún día verá la luz o no pasará de la maqueta actual. El propio Ger, conocido por su habilidad a la hora de vender proyectos, es consciente de que la situación del mercado inmobiliario español es un escollo difícil de superar para construir su proyecto.

Marina d’Or Golf, situado entre las localidades de Cabanes y Oropesa del Mar, en el litoral de Castellón, debía contar con una superficie de casi 19 millones de metros cuadrados en los que se construirían tres campos de golf, diseñados por el exgolfista Greg Norman y el golfista castellonense Sergio García; varios parques de ocio, 35.000 viviendas y un mínimo de siete hoteles tematizados, con los nombres de Venecia, Los Alpes, Hollywood o París, al más puro estilo Las Vegas. Una urbanización que tardó más de cinco años en ser tramitada y que iba a dejar en nada a la actual Marina d’Or.

Pero pese a la difícil situación que atraviesa España, y más concretamente la Comunidad Valenciana, de la que el estallido de la burbuja inmobiliaria es uno de los principales culpables, Ger no se rinde en su empeño por ver construida la macrourbanización y sigue a la búsqueda de inversores. Las últimas tentativas del empresario castellonense para encontrar financiación han sido en el Golfo Pérsico, aunque sin éxito. Tampoco triunfó su intento a la desesperada de sumarse a Madrid y Barcelona por hacerse con Eurovegas, aunque el propio Sheldon Adelson fue el primero en descartarlo.

Para que la nueva ciudad de vacaciones de Ger vea la luz, se necesita una inversión de 6.000 millones de euros y un plazo de ejecución de 30 años, algo que parece imposible de lograr mientras «no se tranquilicen los mercados». Una de las opciones planteadas por Marina d’Or fue que se comenzara a construir algún hotel o campo de golf mientras se urbanizaba, pero la falta d financiación también ha tumbado esta propuesta.

Así, el enésimo proyecto faraónico que se iba a construir en la Comunidad Valenciana continuará en standby hasta que aparezca un inversor, algo que parece cada día más difícil. Mientras, el grupo Marina d’Or ha aparcado su actividad inmobiliaria y se centra en reinvertir las ganancias de la ciudad de vacaciones de Oropesa en los hoteles, el balnearios y las zonas de ocio que allí tiene.

Fuente: Expansión

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