El truco para vender hasta la casa más terrible y desastrosa

Una agente inmobiliaria de Estados Unidos ha demostrado cómo se puede conseguir vender hasta una vivienda en condiciones terribles.

En ocasiones, los agentes inmobiliarios tienen que recurrir a trucos y todo tipo de técnicas que les permitan sacarse de encima esas propiedades que no hay manera de vender de ninguna forma. Eso es lo que ha hecho Mimi Foster, una agente de la empresa Falcon Property Company, que ha conseguido en Estados Unidos poner “de moda” una casa que, en circunstancias normales, nadie compraría ni querría ver. El secreto de su maniobra ha sido totalmente contrario a lo que recomiendan los expertos: ha jugado en contra de la imagen de la casa. ¿La sorpresa? Le ha salido bien.

Lo que tenía entre manos la agente era una vivienda desastrosa en Colorado, en el vecindario de Broadmoor Bluffs Estates. Tan desastrosa que, para poder venderla en condiciones, tendría que haber pasado por un largo proceso de “recuperación”, limpiando, desinfectando, pintando paredes y haciendo arreglos que hubieran requerido un amplio volumen de inversión.

El problema es que el propietario de la vivienda no tenía presupuesto para poder hacer la reparación de la vivienda, y con los plazos de la hipoteca comenzando a acumularse, quería venderla cuanto antes fuera como fuera. Así que le dijo a su agente que eso es lo que había y que necesitaba vender lo antes posible para no sufrir ninguna situación de embargo.

Lo primero que hizo la agente fue bajar las expectativas de precio. En el barrio, casas de las mismas dimensiones y estilos, tienen un coste de entre 750.000 y 800.000 dólares, pero el propietario le permitió reducir el coste hasta los 590.000 dólares. La rebaja era enorme, extrema, digna de que “algo” ocurriera con esa vivienda. Hay quienes comenzaron a imaginar que se trataba de una de esas casas en las que se había producido algún tipo de asesinato. Las llaman “casas del infierno” o “casas del mal”. Pero, en realidad, solo se trataba de una casa que no había corrido mucha suerte y que su propietario había abandonado desde que la última inquilina la dejó.

Después de esto, Mimi Foster se puso a trabajar en el lado comercial de la operación. Tenía que aprovecharse de lo desastroso que era el interior para convertirlo en un factor que jugara a su favor. Y vaya si lo hizo. En poco tiempo consiguió que las noticias locales hablaran de la casa y, desde las locales, la noticia saltó a las nacionales. Tras las nacionales, las internacionales. En ese momento, la casa ya se había convertido en esa propiedad de moda que muchas personas estaban interesadas en comprar, tanto por el morbo, como por la popularidad o por, en realidad, su jugoso precio. Incluso arreglando la casa, limpiándola y poniendo mil ambientadores para luchar contra el olor, posiblemente el precio siguiera siendo bueno.

¿Qué es lo que hace tan terrible esta vivienda? La última inquilina tuvo problemas para pagar el alquiler. Eso no es tan raro. Llegó un momento en el que el propietario le dejó las cosas claras y la obligó a abandonar el lugar. Pero, al mismo tiempo, le dio cierto tiempo para que pudiera llevarse todas sus cosas. Lo que hizo la inquilina, a la que el propietario había dejado en la calle en una situación personal y laboral complicada, fue “vengarse”. Utilizó sprays de pintura negra, pintura roja y otro tipo de recursos para dejar la casa “hecha un cuadro”. Empezó a escribir palabras malsonantes en las paredes, el suelo y las ventanas. Insultos, malos presagios y cualquier otro tipo de aspecto ofensivo. Lo dejó todo destrozado.

Además, se “olvidó” de retirar toda la carne que tenía en un congelador que había en el sótano, lugar que ahora se ha transformado en una zona del pánico dentro de la vivienda. Y, después de que la inquilina abandonara la casa, pasó un tiempo en el que se dice que ha sufrido distintos problemas. Por ejemplo, mucho vandalismo adicional, animales que han dejado sus restos en la vivienda, destrucción aleatoria de partes de la casa y el olor.

Se dice que el olor es una de las peores cosas que tiene la casa. Es más, la agente de la inmobiliaria ha afirmado que nadie puede comprar la vivienda si no la visita en persona y “la huele”. La experiencia tiene que ser algo como “esta es la casa, huélela, ¿la sigues queriendo comprar?”. El olor es intenso, nauseabundo y continúa haciéndose cada vez más y más intolerable porque el congelador del sótano no tiene electricidad desde hace un largo periodo de tiempo y la carne que hay dentro del mismo se ha ido pudriendo. Se ha podrido tanto que tiene que haber “resucitado”. Seguramente nadie quiera mirar lo que hay dentro del congelador porque tiene que ser verdaderamente terrible, digno de las peores pesadillas.

Por ahora la operación de venta, que sigue en activo, está siendo un éxito. La vivienda ha llegado a recibir una oferta de 625.000 dólares, aunque Mimi le ha dicho al comprador interesado que se tiene que dar una vuelta por el barrio para verla en persona y olerla. No obstante, aunque la compre, seguro que el nuevo dueño acaba enviando un equipo de limpieza para que la dejen como nueva.

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