¿Cuál es la extensión ideal para los títulos de tus posts de blog?

Google desmiente que exista una extensión recomendable para los títulos de publicaciones online, aunque sí que hay varios factores importantes.

Gary Illyes, de Google, ha desvelado en un reciente podcast, un dato muy interesante que contradice algo que se daba por sentado desde mucho tiempo atrás: la extensión ideal de los contenidos que se publican en la red. En algún momento en el pasado se extendió la idea de que Google recomendaba que el título se encontrara entre 50-70 caracteres, porque se supone que eso beneficiaba al posicionamiento,

Pero ahora el ejecutivo ha desvelado que, en realidad, esto no es así. Lo cierto es que esa cantidad de extensión tan comentada no es algo oficial, sino que se trata de un comentario generado entre webmasters que ha ido pasando de persona a persona hasta convertirse en una idea aceptada de manera multitudinaria.

Lo cierto es que no hay que limitarse a esa exigencia de palabras. La forma en la que Google reacciona a los títulos es mostrando en pantalla la parta que entra para su correcta visualización, dependiendo de si se está usando, por ejemplo, un móvil o un ordenador. Simplemente, si un título es muy largo, no se podrá ver entero en pantalla, pero eso no significará que esté pasando factura al posicionamiento de ese contenido. Por lo tanto, podríamos ponerlo más o menos largo sin pensar en este factor.

La explicación completa que proporciona Google deja algunas lagunas, porque el ejecutivo se ha complicado con el detalle que proporciona y acaba dejando una respuesta que es más difusa de lo que se podría imaginar. Sí llega a ciertas conclusiones. Una de ellas es que hay muchos factores que afectan a valorar si un título es más o menos posicionable o a si vamos a sufrir algún tipo de penalización en el posicionamiento de ese contenido debido al título.

Se habla sobre la extensión no como un problema por su longitud siempre y cuando esta se encuentre dentro de unos límites de lo natural y comprensible. Tampoco tiene que ocurrir a la inversa. En cualquier caso, se recomienda que la forma en la que elaboremos los títulos sea la más natural y útil para el usuario, de manera que pueda captar el mensaje general del contenido solo con el título y que así sepa qué es lo que se va a encontrar.

Al final, lo importante acaba siendo que publiquemos contenidos pensando en el beneficio del usuario y que no pensemos tanto en cómo afectará su publicación a su recepción por parte de Google.

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