Un año de vértigo para Europa

Arranca un año clave para Europa. En 2012 la Unión se enfrenta a retos clave, entre ellos el establecimiento de un nuevo Tratado, la finalización de la segunda ayuda a Grecia y la armonía fiscal de los países del eurogrupo.

Los incas fijaron en su calendario que 2012 sería el año del fin de mundo, y no han sido menos las confabulaciones catastrofistas que han alimentado el imaginario colectivo en estos últimos años, especialmente en el plano del séptimo arte. En materia económica, la crisis del euro podría convertirse en una auténtica esclerosis que condenaría a la Unión Europea ya no sólo a un futuro incierto, sino además a su posible desintegración tal y como la conocemos.

De hecho, el año que iniciamos será el de la refundación de los Tratados y presumiblemente el de la consagración de la Europa de las dos velocidades.Todo en un marco global azotado por la crisis de la deuda pública y sazonado por los vientos de recesión a uno y otro lado del Atlántico. Un año nada prometedor, y sin embargo clave.

Foto de familia de los líderes europeos en la cumbre de mayo de 2011

El primer escollo a salvar es el del acuerdo europeo para el establecimiento de un nuevo Tratado. Los 17 países del Eurogrupo deberán ponerse de acuerdo en tiempo récord para avanzar en la integración fiscal y económica. Los primeros borradores de nueva norma establecen que los países firmantes deberán comprometerse a incorporar en sus Constituciones o ‘legislación equivalente’ preceptos por los que se comprometen a establecer un déficit no superior al 0,5 por ciento. Además la nueva ‘entente’ europea persigue reforzar la disciplina presupuestaria en otros aspectos sociales, como las pensiones o la fiscalidad, por ejemplo en lo referente al impuesto de sociedades.

El segundo reto al que se enfrenta Europa es puramente estructural: ¿qué hacer con el fondo de rescate permanente? Está claro que no será fácil que Alemania acepte una mayor aportación, aunque se espera que esté listo antes del próximo 1 de julio. El tercer reto es fijar un papel que desarrollará el Banco Central Europeo en todo el proceso. El Banco ha adquirido más de 211.000 millones de deuda de Grecia, Portugal, Irlanda y España, siguiendo el estilo de su nuevo Presidente, Mario Draghi. Sin embargo, la institución será clave en la gestión del fondo de rescate temporal, aunque todavía no se sabe con certeza con qué medios contará.

El saneamiento de la Banca Europea y el cierre definitivo de la segunda ayuda a Grecia serán cruciales para establecer un auténtico punto y aparte en la crisis de la moneda y la deuda soberana, y sin duda serán los puntos sine qua non para el establecimiento de las condiciones necesarias que garanticen al menos una mínima estabilidad en mercados y balanzas comerciales. Sin embargo, también quedan pendientes los deberes sin hacer del 2011, entre ellos el reestablecimiento de las relaciones con el Reino Unido, rotas a raíz de la última cumbre europea del año pasado, así como las decisiones de financiación que adopte el FMI, y el desarrollo de la crisis en Estados Unidos, por no hablar de la posición de países emergentes como China, del que ya algunos hablan que podría estar preparando una suerte de Plan Marshall a la oriental para Europa. Casi nada.

Foto: Ssolbergj en Wikimedia commons

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