¿Qué hay que plantearse antes de aceptar un encargo freelance?

Si trabajas como freelance o estás comenzando a hacerlo, te ayudará tener una serie de consejos como los que te damos.

Los freelance no solo tienen que trabajar a destajo e invertir una gran cantidad de horas en su empleo, sino que también deben ser buenos planificadores y organizadores. Uno de los posibles problemas con los que se pueden encontrar se materializa en aceptar encargos a lo loco sin ningún tipo de planificación, a veces motivados por lo jugoso que resulta el proyecto o la cantidad económica acordada. Pero eso, en ocasiones, lo que hace es derivar en consecuencias terribles que luego desmontan el día a día del freelance hasta niveles insospechados. Por ello, antes de aceptar un encargo, hay que pensárselo bien y tener en cuenta una serie de factores que ayudarán a ver si es una buena propuesta o no.

¿De qué tiempo dispones?

Piensa en frío si puedes aceptar el encargo en base a si tienes espacio en tu agenda o no. La planificación es la mejor herramienta del freelance y lo que le ayuda a conseguir estabilidad en su día a día laboral. ¿De cuánto tiempo dispones al día? ¿Y a la semana? Necesitas saber cuántas horas puedes trabajar cada jornada y marcar en tu calendario de trabajo la forma en la que las estás repartiendo cada día. Eso te ayudará a ver, por ejemplo, si en toda la semana no tienes ningún hueco o si todavía cuentas con, por ejemplo, dos horas diarias libres que podrías dedicar durante una o dos semanas.

El planificar el tiempo que necesitas para hacer los encargos que tienes pendientes y el tiempo que puedes (o quieres) trabajar al día te ayudará a planificarte mejor. Esto evitará que, por ejemplo, descubras que a mitad de proyecto te has llenado de tanto trabajo que no hay manera humana de terminarlo todo dentro de los plazos correspondientes.

Es mejor evitar ese tipo de estrés porque no solo afecta a tu rendimiento, sino que también te produce una carga de trabajo demasiado elevada que incrementa tu nivel de estrés. No debes olvidar que el tiempo que tienes cada día deberías combinarlo entre tus quehaceres laborales y los momentos de descanso y relax de los que disfrutas en compañía de tu familia y amigos.

¿Qué fecha de entrega tienes que cumplir?

No es lo mismo un proyecto con fecha de entrega flexible que uno que tiene un momento específico en el cual debe estar completado. Esto se relaciona directamente con todo lo que hemos mencionado en el apartado anterior. Tienes que asegurarte de aceptar fechas de entrega que entren dentro de lo que te puedes permitir y que resulten flexibles para tu forma de trabajar. Por atractivo que sea un proyecto, no lo aceptes si la fecha de entrega se solapa con las de otros proyectos o si el tiempo de entrega es demasiado cercano y no crees que tengas tiempo de poder acabarlo.

Lo que siempre hay que evitar son aplazamientos o hacer esperar a los clientes, puesto que eso puede llegar a reducir la credibilidad que tengan contigo y con tu servicio.

¿Qué nivel de esfuerzo e implicación necesita?

A veces no todo está relacionado con el tiempo. Hay proyectos que necesitan que inviertas las mismas horas que otros, pero que necesitan un mayor nivel de vinculación. O quizá el trabajo que tengas que hacer tenga que ser mucho más específico, estresante o que te esté pidiendo unas características determinadas, como que tengas que volcarte en ello al 100% durante demasiado tiempo. Las circunstancias de cada encargo son distintas y es muy probable que haya algunos que te resulten más o menos agradables que otros.

Por ello, no tengas problema en aceptar o rechazar proyectos dependiendo de lo que vayan a requerir de ti. Si has elegido trabajar como freelance y tienes capacidad de ser un poco selectivo, siempre es mejor que te limites a lo que encuentras razonable e ideal en tu trabajo.

¿La tarifa está dentro de tus exigencias?

A veces los profesionales freelance tienen tarifas que fluyen dependiendo del proyecto. Esto no es malo, pero intenta tener en cuenta que siempre es mejor establecer unos precios y no alterarlos hasta que llegue el momento de cambiarlos por completo. Por ejemplo, puedes decidir aumentar precios cada uno o dos años, dependiendo de la situación del mercado, de tu clientela o de tu propia estabilidad financiera. Pero lo que tienes que hacer, sea cual sea el tipo de trabajo que te ofrezcan, es asegurarte de que cumple con tus exigencias monetarias. No aceptes trabajos de los que sabes que, en relación esfuerzo-recompensa, van a producirte una mala sensación o un claro arrepentimiento.

Un caso muy habitual en los freelance se encuentra en el problema con el que se encuentran cuando un pedido les hace una oferta muy atractiva, con una cifra realmente elevada, pero que esconde un notable descuento respecto a las tarifas que se usarían habitualmente. El truco está en que, si bien la cantidad ofrecida es alta, el volumen de trabajo encargado es todavía más alto. Así que, si bien la factura será jugosa y sentará muy bien a la cuenta bancaria, el esfuerzo que habrá que hacer será, posiblemente, titánico, por lo que habrá que plantearse si realmente es algo que interese.

No hay que dejarse cegar por el cheque y pensar fríamente cada vez que se recibe una propuesta si encaja con las pretensiones financieras de cada freelance. Nunca trabajes por debajo de tu precio porque será algo que terminará pasándote factura.

¿Hay que hacer seguimiento del proyecto?

Esta pregunta la consideramos vital. Para un freelance hay dos tipos de trabajos. Por un lado, aquellos que se olvidan en el momento de la entrega. Por ejemplo, diseñas una página web y la entregas. Le das a tu cliente las contraseñas y te olvidas. Por otro lado, el proyecto que requiere seguimiento. En este caso se entregaría la web, pero existiría la posibilidad de tener que hacer modificaciones o cambios en la misma. Es decir, este último tipo de trabajo requiere una conexión constante que, en muchas ocasiones, no se encuentra pagada. Por lo tanto, es algo muy a tener en cuenta.

El seguimiento es equivalente a las revisiones. ¿Entregas el proyecto y te olvidas? ¿O el cliente puede pedir cambios y revisiones hasta que se encuentre satisfecho con el trabajo que has hecho? El segundo caso es un tipo de encargo mucho más sacrificado que, además, puede llegar a desmontar tu planificación y calendario laboral por ser algo impredecible. Ten mucho cuidado con ese tipo de proyectos abiertos, establece los límites de las revisiones antes de ponerte a trabajar y no malacostumbres a tu cliente, porque podría llegar a convertirse en un problema para tu flujo de trabajo.

¿Es un trabajo que me interesa?

Por último, piensa bien si el proyecto ofrecido es de tu interés. Resuelve todas las dudas que te aparezcan y valora lo que supone comenzar a trabajar en ello. No aceptes encargo a lo loco en cuestión de minutos diciendo que sí a todo. Cada uno de los trabajos que aceptes puede llegar a tener un mayor impacto en tu vida de lo que puedas imaginar, por lo que asegúrate de que se trata de algo que te interesa y que estás dispuesto a hacer sin que afecte a tu día a día.

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